…Por Bienestar y Salud

Cultivar la tierra ya no es sólo cosa del campo, en las grandes ciudades también podemos disfrutar de nuestra propia cosecha. Si tu amor por la naturaleza te lleva a cosechar en casa ten en cuenta que más allá del sol, agua y espacio, necesitarás el entusiasmo y la motivación para realmente lograrlo. La mejor satisfacción será consumir verduras, hortalizas y frutas libres de pesticidas, herbicidas y un sinfín de productos químicos, lo que representa un sabor único, especial y sobre todo saludable. 

Bien sea por conciencia ecológica o por un tema de salud, los alimentos orgánicos se hacen cada vez más presentes en la dieta de muchos, que por una u otra razón prefieren consumir productos directamente del huerto. Y es que el huerto lo puedes tener en casa incluso si vives en un departamento, pues sólo debes ubicar el espacio adecuado y evaluar las condiciones, seguidamente podrás plantar tus propios alimentos. Frutas, vegetales y hortalizas están siendo cultivadas en jardines y terrazas.

El espacio

Un huerto en casa será pequeño y es necesario aprovechar cada centímetro cuadrado para sacarle el máximo rendimiento. Por eso la producción en el huerto será una mezcla de cultivos que técnicamente se conoce como policultivo, es decir, la cosecha de diferentes plantas en un mismo espacio, explica Engelbert Kötter en su libro “Un huerto en casa”. “Dos plantas sembradas una al lado de la otra se hacen competencia entre ellas de dos maneras. Una porque las dos absorben nutrientes y la otra porque se hacen sombra. Obviamente dos plantes iguales tienen las raíces igual de profundas, buscan los mismos nutrientes y compiten por la sombra. En cambio, si dos plantas son diferentes la competencia entre ellas puede ser menor. A todo esto se debe añadir que las enfermedades no se transmiten tan rápidamente en un policultivo ya que los diferentes tipos de verduras son sensibles a diferentes enfermedades. Difícilmente nos quedaremos sin cosecha por culpa de una plaga si cultivamos mucha diversidad de plantas”. 

¿Qué puedo cosechar?

A la hora de sembrar en masetas y no directamente sobre el suelo debes tomar en cuenta la profundidad que necesitará cada planta dependiendo de su especie. Según el Ecologista Pepe Galindo el huerto no requerirá mucha profundidad, pues se ha demostrado que de 7 a 15 centímetros serán suficientes para plantar zanahorias, tomates, choclo, porotos, zapallo, rábano, berenjenas, pepinos, albahaca, menta, etc. “Las raíces no requieren mucho volumen si tienen suficiente agua, aire y nutrientes. Respecto a los recipientes, no hacen falta ninguno. Se puede hacer un montón con forma de meseta sobre el suelo de cemento o sobre una tabla y plantar ahí. Por supuesto, se puede hacer un recipiente con paredes. Ellos han tenido éxito hasta plantando plantas pequeñas como la lechuga o la cebolla, en envases grandes rectangulares que imitan los canaletes que recogen el agua de la lluvia”.

La luz y el agua

Una característica de este tipo de cultivo es la necesidad de regar las plantas muy seguidas, diariamente e incluso más de una vez al día, dependiendo de la temporada y sin exagerar en el riego pues de esta forma se perderían nutrientes. Con respecto a la luz los expertos recomiendan optar por una ubicación que reciba entre 8 a 10 horas de luz diaria. “Hay que considerar los cambios de estación y el tipo de cultivo que tendrás durante esos días. Lo ideal es una terraza sin edificios que bloqueen el sol, es decir, que mientras más alto será mucho mejor”, dice Galindo.  

Abono natural

El abono o fertilización de la tierra es fundamental. Como el huerto será pequeño es más fácil encontrar abono natural, el estiércol animal es el recomendado, especialmente el de caballo, despreocúpate de malos olores que debidamente utilizado no tiene ningún olor. Otra opción que existe es el “Compost” un tipo de abono orgánico que puedes preparar en casa, aprovechando los residuos vegetales del hogar en lugar de tirarlos a la basura.

Consejos para tu pequeño huerto

  • Infórmate sobre los cultivos y sus temporadas, aunque la primavera representa una buena época para los tomates, los pimientos, la cebolla y el perejil, algunas hortalizas o frutos tienen mejores resultados en otras épocas.
  • También el riego se debe ajustar a la época del año, al clima y a la cantidad de plantas. Mientras que en invierno disminuye la cantidad de agua que necesitan, en verano el riego se vuelve constante.
  • La luz puede arruinar el huerto. La mejor orientación es hacia el sur, donde las plantas obtendrán la luz y el calor necesarios para un buen crecimiento.
  • Respecto al abono y el fertilizante, dependerá de las plantas. Aquellas de las que se come el fruto, como el tomate, el pimiento o la berenjena, necesitan más que las cebollas o las lechugas. Suele realizarse dos o tres veces al año, sin cambiar el contenido de la maseta y añadiendo sólo los nutrientes necesarios.

Paimún

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