… Por Senda Holística

Si preguntamos a las personas, el color dorado no suele estar entre los mencionados en cuanto a los colores más amados o más odiados, y aun así es el color que más se asocia con la belleza, aunque también tiene fuertes vínculos con el materialismo, la vanidad y la arrogancia. Hoy toca abrir los ojos al color del sol.

El color dorado es un color emparentado con el amarillo, aunque en su simbolismo no se parece a ningún otro color porque cuando pensamos en él lo relacionamos inmediatamente con el metal precioso, que es el que le ha dado nombre, y por eso oro significa valor, dinero, lujo e incluso felicidad.

El oro es el atributo del bien y de lo bueno, lo que se manifiesta en nuestro lenguaje con expresiones como “tiene un corazón de oro”, cuando nos referimos a una persona bondadosa, o que “es oro molido” cuando hablamos de alguien excelente. En alemán goldig significa bonito, precioso, encantador, y de lo que no puede ser mejor, se dice que es godrichtig, que es oro puro.

Junto con el rojo y el verde, el dorado forma el acorde cromático de la felicidad, pues entendemos que el amor (rojo), la salud (verde) y el dinero (oro) son los tres pilares fundamentales necesarios para alcanzarla. Aunque todos sabemos  que el dinero por sí solo no da la felicidad, es el color dorado el que predomina en este acorde, lo cual indica que le damos un mayor peso en este aspecto que a los demás colores.

Oro y valor son conceptos inseparables y esto se ha manifestado repetidamente a lo largo de la historia, como por ejemplo en que el tesoro más famoso de las leyendas antiguas es el llamado vellocino de oro (la piel de un carnero con su lana de oro).

Al petróleo todavía se le llama el oro negro por resultar imprescindible, y hasta no hace mucho la porcelana y el marfil eran el oro blanco. De cualquier cosa que consideramos muy valiosa decimos que “vale su peso en oro”. En general, todo lo que se vende caro, acaba siendo de oro.

Permanencia y Fidelidad

El oro es capaz de resistir la acción de los ácidos y las lejías, y no se oxida. Sólo hay una forma de disolverlo y es sometiéndolo a la acción de una mezcla de ácido clorhídrico y ácido nítrico concentrados, y a esta mezcla, que es más fuerte que el oro, se la denomina agua.

Los anillos matrimoniales no son de oro sólo por el valor de este metal, sino también porque el oro puede estar durante años en el dedo y seguir brillando como el primer día. El oro nunca se tira ni pierde su valor, es el color de la permanencia porque es para siempre, y de ahí su vinculación con la representación de la fidelidad, que se manifiesta por ejemplo en las llamadas Bodas de Oro sean celebradas en el momento de cumplir un vínculo de 50 años.

El color oro siempre acompaña a las cualidades que se asocian con los años: la fidelidad, la amistad, la honradez y la confianza, aunque nunca es el color dominante de estas cualidades, pues también es de sobra conocida su asociación con las recompensas materiales.

 

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Paimún

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