…Por Revista Bienestar y Salud

Bien sea por pena, alegría o dolor, el llanto está presente en muchas situaciones de nuestras vidas, manifestándose desde el momento en que nacemos. Es un acto natural que refleja diversas emociones. “Llorar” deriva del latín plorare, que significa lamentarse, despertar compasión. Pese a que muchos identifican el llanto con debilidad, pena y dolor, éste puede llegar a ser muy beneficioso para nuestra salud tanto emocional como física.

Lágrimas que sanan

Charles Darwin pensaba  que el pesar humano era representado por el llanto, al mismo tiempo que lo aliviaba liberando tensiones. Defendió la idea de que llorar tenía un efecto saludable en el ser humano: “a diferencia de las crías de otros animales, la cría humana prolonga sus gritos generando una serie de procesos en las glándulas lagrimales de manera que los nervios se acostumbran y evocan el llanto ante el sufrimiento”.

Por su parte Thomas Stone, científico estadounidense, afirma que el llanto tiene una característica curativa. Se refiere a los recuerdos traumáticos que algunos tienden a bloquear desde niños;  en sus investigaciones señala que si recordamos esos sucesos dolorosos a través del llanto, nuestro cerebro reparará los daños  de forma gradual y los síntomas de nuestro malestar disminuirán. Por el contrario, si callamos esos sentimientos y dejamos de llorar puede ser perjudicial para la salud, produciendo estrés e incluso úlceras.

Los 3 tipos de llanto

Algunos creen que el llanto puede ser una buena terapia. El Bioquímico Mauricio Palchik, dice que “existe la posibilidad de recomendar el llanto, como recomendamos la actividad física para mantener la salud o determinadas dietas o el dejar de fumar. Llorar una o dos veces por semana puede recuperar y mantener nuestra salud psicofisiológica”. Palchik indica que hay tres niveles de llanto. El bajo o suave, el alto con gemidos y respiración entrecortada, y el último, el reparador y muy profundo que dura más de un minuto, experimentando un estado de paz y armonía con la mente y el cuerpo.

Nivel bajo: puede ocurrir ante la visión de imágenes tristes, películas tristes, algunas situaciones alegres. Es un llanto continuo, silencioso, coordinado con la respiración y manejo de la realidad externa.

Nivel alto: se presenta ante la muerte de un ser querido, tras un momento de ira, descarga tras una situación estresante. Se producen gemidos, respiración entrecortada, pérdida de la sensación corporal y falta de manejo de la realidad. Acaba en aletargamiento, relajación e introyección.

Nivel reparador: tras un gran esfuerzo y entrenamiento por acceder a él. Es muy profundo. Hay cierta pérdida de la relación con el exterior, y se alcanza un estado de éxtasis. Produce un estado de paz interior, toma de conciencia del cuerpo y sensación de descanso.

El llanto y las hormonas

Las hormonas tienen mucho que ver con las lágrimas, es lo que señala el profesor William Frey de la Universidad de Minnesota en sus estudios. Después de hacer un análisis entre las lágrimas producidas por personas que veían una película triste y las lágrimas que se producen por los gases que expulsan las cebollas, descubrió que la composición del líquido en los dos casos era distinta. Además de su contenido en agua, sales y minerales, las lágrimas “de pena” contenían hormonas responsables del estrés y del dolor. Algunas sustancias como la hormona ACTH o la prolactina sólo están presentes en las lágrimas cuando lloramos de emoción. Por esa razón llorando aliviamos las emociones dolorosas con la expulsión de estos componentes, cuya producción se dispara en caso de tensión emotiva, o por estimulación neurovegetativa de las glándulas lacrimales, que da lugar al llanto. En este proceso fisiológico se produce una mejora de la tensión, la disminución de la presión sanguínea, la relajación muscular y un efecto sedante generalizado, es decir, disminución de la sensación de estrés. Además, de alguna manera los niveles hormonales vuelven a sus valores normales originales.

Consecuencias de reprimir el llanto

Si por el contrario reprimimos el llanto, podría ser perjudicial para la salud. Pese a que socialmente tiene una connotación de debilidad y muchas personas, en su mayoría hombres, tienden a cohibirse, es la forma más natural de expresar penas, alegrías, enojos o dolores. Aguantar estas ganas de expresar nuestras emociones puede transformarnos en personas más agresivas, llenas de ira, lo que se puede traducir en trastornos de ansiedad. Este bloqueo de emociones derivará inevitablemente en enfermedad.

Por ninguna razón llorar representa una debilidad del ser humano, niños, mujeres y hombres son libres de hacerlo, es una vía de escape que nos puede llevar finalmente a una salida satisfactoria. Como dicen algunos expertos en el tema, se trata de una olla de presión y el no permitirse llorar sólo provocará ganar más presión, sentirse impotente e incontrolable y en el momento menos esperado explotar.

 

Mediale

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