…Por Leonor La Rivera

Para una persona promedio la práctica de la meditación puede estar relacionada a un camino espiritual o religioso y sentirlo fuera de su alcance. Puede ser que meditar nunca haya sido una opción.

Al llegar a una situación crítica por estrés o enfermedad, a veces buscando consuelo, respuestas o soluciones, nos abrimos a la posibilidad a que haya “algo” más allá de lo evidente que nos puede ayudar, aquí es donde entran las técnicas meditativas.

La meditación, está comprobado científicamente, disminuye el estrés, baja la ansiedad, regula el ritmo cardiaco y afecta positivamente  las ondas cerebrales lo que nos produce sensación de bienestar a corto plazo y confianza en los procesos de la vida y cambios duraderos a largo plazo.

Esto sucede porque con la meditación podemos acceder a un estado silenciado de la mente y el cuerpo, lo que nos conecta a nosotros mismos.

Vivimos una época donde las múltiples tareas, la falta de tiempo, las redes sociales y la carga laboral, nos mantiene alejados de nuestro centro vital que es donde se encuentran las respuestas y el poder de  auto sanación, brecha que la meditación puede acortar.

En algunos casos de malestares leves, usar una técnica de meditación puede darnos alivio en corto tiempo. En caso de enfermedades graves o crónicas,meditar nos permite aliviar síntomas e incluso cooperar con la medicina tradicional en el proceso de curación.

Esta herramienta está al alcance de todos, sólo se necesitan algunos minutos al día. Aquí unas recomendaciones para una práctica de meditación básica:

1.- Busca un lugar tranquilo, en lo posible, donde te puedas sentar al menos unos 10 minutos más o menos sin interrupciones- cierra la puerta, silencia el teléfono, apaga la pantalla, etc.

2.- Puedes cerrar los ojos, mirar hacia adelante un par de metros o mirar por una ventana. Lo que sea más cómodo para ti en ese momento.

3.- Relaja tu cuerpo durante este tiempo, respira regularmente.

4.- Concentra tu atención en el ritmo de tu respiración o en el latido de tu corazón.

Cuando los pensamientos te inunden con preocupaciones, déjalos pasar como si fueran una imagen en una pantalla, intenta separar las emociones de lo que ves y vuelve cuando te sea posible a tu respiración.

Al principio el sólo hecho de quedarte inmóvil, te podría producir ansiedad; sin embargo a medida que practiques te será más fácil y agradable.

Si tienes algún problema físico que te aqueja temporalmente, puedes concentrarte en esa área de tu cuerpo e imaginarla sana.

Si tienes una persona cercana enferma, puedes poner la intención de tu práctica de meditación en ayudar a sanarla.

Honra este espacio especial que te estás dedicando  para ti  con esta  práctica, sé consciente del poder de tu mente y la unidad con tu cuerpo. Coopera con tu sanación y la de otros a través de meditar en ello.

A medida que te familiarices y así lo sientas, le puedes dedicar más tiempo.

Si te interesa participar en un taller de meditación guiada que te permita calmar la ansiedad del estrés cotidiano y volver a conectarte con tu centro vital  contáctame.

 

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