…Por Leonardo Paciaroni

En nuestra revista nos preocupamos de informar sobre las ayudas para enfrentar los problemas de la vida diaria, incluyendo terapias y herramientas para facilitarnos la vida. En esta oportunidad vamos a hablar de una nueva disciplina que está tomando espacio, nacida primero como apoyo al deporte, luego a las empresas, y trasladándose a la vida “normal” de todos nosotros: el Life Coaching.

El Life Coaching, o “entrenamiento de vida”, es una disciplina que, partiendo de los objetivos y metas de cada uno, ayuda a las personas en utilizar sus propias fortalezas y debilidades, en conseguirlos. Originalmente el Coaching se destacó para apoyar a los atletas a conseguir un mejor rendimiento no solamente físico, sino más bien mental. Luego se trasladó al mundo de las empresas, ayudando a los empleados en expresar sus mejores talentos y capacidades, con el objetivo de conseguir una mejor comunicación, tolerancia a las frustraciones, remover los obstáculos para un adecuado relacionamiento diario, y por ende, un mejor desempeño en la actividad. Y obviamente esto aplica también en los individuos, incluyendo las metas personales. El Coach no es un terapeuta, un facilitador de herramientas para entendernos mejor, y entender a los demás, en el esfuerzo de alinear las metas de la empresa e individuos, con las exigencias de cada uno; en este sentido el “entrenador” permite que la persona logre ver sus herramientas, ayudándolo a utilizarlas adecuadamente para finalmente tener mejor calidad de vida. A través de conversaciones interactivas, el Coach hace hincapié en el lenguaje, la postura corporal, los patrones de comportamiento, el tono de voz, la forma de actuar en distintas circunstancias, para que el individuo tome conciencia de ello, y logre detectar las mejores estrategias para que la persona pueda desenvolverse de mejor forma tanto en las relaciones diarias, en la vida interior y exterior, como en la comunicación. La sesión de Coaching se concentra en objetivos a corto plazo, inicialmente, para poder desplegar paso a paso, las mejores prácticas para sentirse bien con uno mismo, y hacer sentir bien a los demás con nuestra presencia, actuar de forma proactiva y asertiva. El Life Coach logra llevar a la persona a un terreno donde la misma puede ver y aprender como potenciarse, alcanzando una postura de vida idónea a sus valores, sus anhelos, sus objetivos de vida, sin por eso pasar a llevar sus propios sueños e inquietudes. El Coach está acostumbrado a escuchar, recopilando a través de técnicas comprobadas, toda la información necesaria para que el cliente cambie sus creencias, reformule sus objetivos a corto plazo, y de esta forma crear un nuevo modelo de pensamiento, y de actuación frente a la vida y las adversidades. Existen muchas escuelas mundiales que certifican a un Coach, para que este sea habilitado en ejercer esta profesión; probablemente el ICF (International Coaching Federation) o las escuelas de Coaching Ontológico del chileno Rafael Echeverría sean las más reconocidas en el ambiente profesional; estas certificaciones aseguran que las sesiones se lleven de manera adecuada al trabajo que hay que desarrollar. Muchos preguntan: “Si el Coaching no es terapia, ¿cuáles son las diferencias con una consulta psicológica?”. Mientras el terapeuta con estudios en psicología se concentra en trabajar los “dolores” del paciente a través de un recorrido de vida del mismo, incluyendo patrones comportamentales adquiridos en distintas etapas de su vida, y ayudándolo a trabajar con el subconsciente ciertas creencias y traumas para re programar de alguna forma sus comportamientos y actitudes, el Coach se concentra en trabajar con objetivos concretos, sin entrar en la profundidad del problema “histórico” del cliente, para que a pesar de estos problemas, pueda desenvolverse en la vida cotidiana, utilizando sus recursos actuales, incluyendo las ya citadas debilidades o fortalezas. Estas, una vez que el cliente logre incorporarlas y aceptarlas, pueden resultar complementos muy potentes para que el mismo pueda concretar sus objetivos, y lograr entender de mejor forma que es más conveniente para él, a la hora de vivir su vida. El Coach logra llevar al cliente a un terreno concreto de análisis, para que este visualice las mejores estrategias que tiene que seguir para generar un cambio que impacte finalmente a largo plazo. Quizás, marzo, puede ser un momento adecuado para replantear su propia vida, a través de una disciplina que puede mostrar caminos practicables, sin la necesidad de entrar en la profundidad de un cambio que a veces incomoda a los pacientes de consultas terapéuticas.

lpaciaroni@gmail.com 

Mediale

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