…Por Claudia Stern

Tratando de establecer la relación existente entre las vibraciones sonoras, como las de la música, la salud o la enfermedad y las emociones me he encontrado con algunos temas interesantes que transcribo a continuación: hace un tiempo, bajo el título “Música y asma”, apareció un pequeño artículo en el diario La Nación que decía: El doctor Shinji Shibuy profesa una curiosa hipótesis científica que presentará en el Simposio sobre Alergias, un enclave de especialistas que ya sesiona en Kyoto, Japón. Asegura que la música clásica -asimilada con método y constanciaconssigue disminuir la hipersensibilidad traqueal y, de ese modo, atenuar los cuadros asmáticos, con posibilidades concretas de hacerlos desaparecer. Advierte que el asmático inhala el doble de aire cuando, en reposo, se somete a la terapia de los grandes (Mozart, Bach, Vivaldi) del pentagrama universal”. Esto hace surgir ciertas preguntas. Quién no ha experimentado alguna vez los efectos benéficos de la música sobre su organismo y psique? Es casual que los grandes músicos o directores de orquesta como Arturo Toscanini (90), Pablo Casals (96), Herbert von Karajan (8l), Arturo Rubinstein (96), Leopoldo Stokowski (95), Ettore Panizza (92), Igor Stravinsky (89), Giorgio Polacco (85), Richard Strauss (85) hayan, en su mayoría tenido vidas excepcionalmente largas, productivas y fundamentalmente llenas de de salud? Por qué? A qué se debe? Y esta lista podría extenderse con muchos nombres más. Tal vez sea por las vibraciones sonoras a las que constantemente estaban expuestos. Pongo el acento en “armónicas”. Porque a diferencia de lo anterior, en una casuística de cientos de sujetos amantes del rock, lo que se observó,según John Diamond en KC Kinesiología del Comportamiento, es el debilitamiento de los músculos de sus cuerpos, así como la necesidad de estímulos cada vez más intensos para sentirse bien. Rockeros como Jim Morrison, de The Doors; Jimmy Hendricks, Janis Joplin, Elvis Presley, Keith Moon, el baterista de The Who, Bryn Jones, de los Rolling Stones, Luca Prodan, de Sumo; Miguel Abuelo, de los Abuelos de la Nada; Sid Vicious, de Sex Pistol; promediaron de veinte a treinta años de vida. Y esta lista también podría extenderse con más nombres. Esto no sucede con Los Beatles, cuya música no produce el mismo efecto. También se observó que no es una cuestión de volumen. Está relacionado con los puntos básicos de acupuntura del cuerpo, que absorben las vibraciones y las emplean. Aun con los oídos totalmente tapados, el cuerpo humano responde a los sonidos, porque “oímos” con nuestros cuerpos, no sólo con los oídos. Lo antedicho acentúa el hecho de que ningún ser vivo es indiferente a las vibraciones. Un sonido súbito y grave “despierta” y uno muy agudo puede hacer sentir dolor. Determinados ritmos pueden provocar modificaciones en los sistemas de órgamos o en la actividad de éstos; pueden regular las pulsaciones, aumentar la agudeza visual, mejorar el rendimiento laboral. De ahí que las empresas implementarn los sistemas de “música funcional” por ejemplo. Se observa cómo determinados ritmos en películas, crean diferentes atmósferas: suspenso, acción, miedo. El sonido del corazón produce angustia en un adulto, tranquiliza a un bebé. Un cambio de ritmo cambia también el del corazón, acelera o atrasa los latidos, ocasiona mejoría en la circulación, disminuye la tensión arterial … El ruido de una cascada se dice atenúa el dolor y es un lugar propicio para meditar. En la antigüedad, los “encantamientos” con sonidos de cierta frecuencia provocaban espasmos que paraban una hemorragia. Hasta en algunos cuentos aparece este tema, como el del flautista de Hamelin. La musicoterapia es una de las aplicaciones de la música en medicina por ejemplo. Este es un principio similar al de las terapias bioenergéticas. O las terapias por la palabra. La palabra implica el sonido vibracional primordial. Recordemos lo que dice el Evangelio: “al Principio fue la Palabra”. Desde tiempos inmemoriales las mamás cantan a sus bebés. Y los enamorados suelen decir “tus palabras suenan como música en mis oídos”.

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