…Por Daniel Fuenzalida Ferdinand

Aunque las autoridades del país se nieguen a reconocerlo y la agenda pública está más enfocada en temas de política  contingente –disputas entre candidatos a la Presidencia- Chile se encuentra a la cabeza de los países con mayor uso de sustancias ilícitas. Según un reciente informe de la Oficina de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el año 2015 nuestro país fue superado solo por Estados Unidos y Canadá en consumo de drogas.

Las cifras dadas a conocer por el diario La Tercera invitan a reflexionar y a pensar en el papel del Estado como ente protector y regulador de políticas públicas de prevención y rehabilitación.

En el sondeo se estableció que en la población entre 15 y 64 años, Chile se ubica en el tercer lugar de consumo con un 11,83%. En el mismo grupo nos supera Estados Unidos (16,5) y Canadá 14,73%).

La marihuana también nos deja entre los top five del consumo a nivel continental. La prevalencia indica que Chile ostenta el 1,73%; Estados Unidos 2,3% y Uruguay 1,8%.

¿Por qué Chile está a la cabeza de los ránkings de consumo? Difícil encontrar una respuesta desde una sola mirada. Niños y jóvenes se introducen en el espiral de la droga aún antes de terminar su educación básica. Su principal motivación es evadir una realidad de falta de oportunidades.

En otro lado de la vereda existe la nula preocupación de padres que buscan una mejor calidad de vida y trabajan hasta doce horas al día para tener mejores salarios. Como consecuencia directa no tienen tiempo para entregar a la etapa más clave de los niños; aquel cambio de niñez a juventud donde los cambios físicos y sicológicos son gravitantes. En ese momento, el padre y la madre están fuera de la casa con el fin de llevar dinero.

¿Cómo detener estas alarmantes cifras? El camino es la prevención con políticas públicas dirigidas a todo el sistema educacional, desde laicos hasta católicos, desde privados hasta públicos. La plataforma de entrega de herramientas tiene que ser acorde a los tiempos -en forma y fondo- en su lenguaje y bajo los códigos que ellos manejan (redes sociales, principalmente).

En una población más adulta, ya inmersa en el consumo, la rehabilitación debe ser una tarea de todos con un sistema que permita de forma fácil y expedita acceder a tratamientos a la enfermedad con profesionales idóneos y bajo estándares de calidad comprobados.

Sólo así saldremos del ránking de los países con mayor consumo.

www.contradiccion.cl

 

Paimún

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here