…Por Revista Bienestar y Salud

Mujer medicina (quien sabe utilizar los elementos de la naturaleza para sanar) cultivadora de la palabra y portadora del arte sagrado de los altares. Son los nombres que recibe Carmen Vicente dentro de la organización del Fuego Sagrado de Itzachilatlan.

Carmen Vicente estuvo por tres días en Caleu, Norte de Chile, donde encabezó una nueva edición del encuentro “Mujeres y Altares”. Desde hace quince años, esta ecuatoriana, recorre el mundo junto a mujeres de distintas naciones  con el propósito de recoger y realizar las enseñanzas de los que nos precedieron.  Durante todos esos años se han estado haciendo continuos encuentros de mujeres y hombres  en los diferentes altares y sedes que tiene la Organización Internacional Fuego de Itzachilatlan. Salud, educación, rol de la mujer y cómo recuperar el bienestar humano son algunos de los temas que abordó esta mujer honradora de la palabra que nos dice “En todo encuentro, si hay un abrazo, una palabra y una mirada de amor hay un rito”. Así mira el mundo Carmen Vicente. Este planteamiento se hace evidente al estar junto a ella. Sus movimientos y su hablar conmueven como lo hace cualquier expresión artística. No son necesarias manifestaciones grandilocuentes para “impresionar”-concepto central en sus enseñanzas-porque basta contactarse con la naturaleza para encontrar a Dios, nos explica.

-¿Cómo fue la experiencia en nuestro país?

-Este es el primer encuentro de Altares y Mujeres en Chile. Se desarrolló en un ambiente de “impresión”, porque normalmente las mujeres estamos siempre apuradas, decimos ¡tenemos que hacer rápido lo que tenemos que hacer! Lo que no nos damos cuenta es que nosotros no tenemos al tiempo, nosotros estamos en el tiempo. En ese sentido, el encuentro fue de dos días y medio, pero muchas mujeres tenían la “impresión” de que había sido más tiempo, de que sucedieron muchas cosas. Me gustó mucho sentir la “impresión” de las mujeres, de poder hacer algo profundo en corto tiempo y sin prisa, añade Carmen.

-¿Cómo se inició en las enseñanzas espirituales indígenas?

-Donde yo nací, entre la Amazonia y el Subtropico de Ecuador, no había hospitales, ni centros de salud, entonces la comunidad vio en mí,  signos de que yo era buena para curar y entonces me enseñaron primero cómo curar a los animales, a un chivito, borreguito, vaquita, burrito, después me enseñaron a curar niños y adultos. Todo esto fue por una necesidad natural como es enfermarse.

-¿Usted como mujer medicina cómo entiende la idea de sanar?

– Hay tantas maneras de sanarse como tantas enfermedades, pero hay que preguntarse ¿qué creemos por enfermedad? Hay veces que estamos tristes y pensamos que estamos enfermos o  deprimidos, el tema es cómo comprender y no entristecerse, ni preocuparse. La pregunta es ¿Cuáles son las formas de salud para las enfermedades más fuertes? La respuesta es no pensar más allá de lo concreto. Es cómo asumimos la enfermedad a través del pensamiento.

¿Qué métodos utiliza para sanar animales o personas?

-Esto no lo puedo describir así como me lo preguntas. Una vez estaba en Ibiza y había una mujer drogadicta, me tocó el corazón y me quedé unos días durmiendo a su lado, y bueno, sí hice algunos trabajos con hierbitas y otros materiales,  pero además  le puse toda la atención y se curó. No es que esto me funcione con todo el mundo, esa vez me salió de adentro. También se que a veces puedo conversar con alguien y le puede hacer bien. Esto no se puede poner en un libro de recetas. Estas formas que están dentro es lo que se llama chamanismo. Ahora estamos volviendo a mirar, a ser originales, tomar una piedra y sentirla y a lo mejor ahí encontrar la paz y de esa manera no intentar buscar la paz en otro lado, sino que uno puedo ser la paz.

-¿Qué me puede decir respecto a la herencia de los pueblos originarios?

-Ahora vemos a los pueblos originarios como si fueran de la edad de piedra, imposible de recuperar para nuestro bienestar, pero todos somos originarios. No es que porque sean antiguos son originarios, lo que tuvieron ellos lo tenemos nosotros. Ellos vieron el sol, sintieron el aire, vieron el fuego, sintieron el agua, y estos valores hay que respetarlos por siempre porque son la vida. No son recursos naturales ajenos a mi naturaleza, no son para hacer el mejor uso de ellos, nosotros estamos en ellos, entonces ¿cómo volvemos a ver esto que vieron, esto que es Dios? Nuestros pueblos como las mujeres de este encuentro tuvieron la “impresión”, eso es Dios. No es que los indios seamos estúpidos y  que alguien diga “aaah le está hablando a la montaña con un quinto de coca” Es Dios porque es una gran creación,  será Dios como toda gran creación, creación que ha hecho tu Madre al hacerte a ti.

“Nuestro pensamiento lo estamos utilizando más para justificarnos ante la imposibilidad  que para buscar las posibilidades”.

 -¿Ves muy complejo aplicar esta cultura a la vida actual?

-No creo que sea complejo, ni difícil pero si hay varios sistemas ante nuestro sistema y esto pareciera dejar impotente nuestro sistema. Pero pasa que tu sistema de pensamiento, de digestión, de creación sigue estando. No hay un sistema que nos condena, nuestro pensamiento lo estamos utilizando más para justificarnos ante la imposibilidad que para buscar las posibilidades. Cuando estoy en una gran cola en el banco o de un aeropuerto, pues me divierte. Todo se nos ha olvidado o está tapado con algo y ese es el desafío.

Mujer Medicina  es quien sabe utilizar los elementos de la naturaleza para sanar. En el caso  de Carmen Vicente, la mujer es el motor principal de su trabajo, pero no porque el hombre esté en segundo plano. Sobre este tema se explaya con pasión y lucidez: 

Relación Mujer y hombre

Descubrimos un mundo que impresiona, donde hay Gurús, hay Papas, hay Rimponches, Lamas, pero todos los mensajes no los tienen ellos, porque el hombre aún no menstrua y él no me puede hablar a mí de menstruación porque aún no le sale la leche de sus pechos, primera medicina fortalecedora para la continuidad. Tampoco tengo la fuerza del hombre para correr como el corre, así me prepare, el tiene otros poderes, otras fuerzas que se tienen que colaborar con las nuestras, no equilibrar porque no sé si el equilibrio existe, pero sí colaborarse para hacer lo mejor para tiempos difíciles.

“El rol de la mujer es entregarle el mensaje al hombre para que lo camine a la tierra”.

Me pregunto ¿cómo debemos ser las generaciones de madres para orientar al hombre cuando todavía es niño? Me he preguntado ¿cómo hizo esa madre y ese padre para generar a un dictador que puede enviar a matar sin clemencia? Porque las mujeres damos la vida, no la quitamos, entonces cuando me dedico a hacer un trabajo con las mujeres es porque estoy pensando en el hombre, porque he escuchado como en muchas cosas nos equivocamos y en vez de superar nuestras relaciones, porque no somos para corregir, las agravamos en nuestros reclamos reivindicativos. Tenemos que volver a crear formas de comunicación y relación que nos sirvan en este tiempo, inspirarnos en un pasado porque cada civilización somos creadores de las herramientas para nuestra civilización. No estoy haciendo un icono del pasado sino tomando la inspiración de sus aciertos y errores.

Linaje y conclusión

A Chile estoy viniendo hace más de trece años y me he encontrado con jóvenes generaciones inspiradoras, no por lo que me han dado, no por lo que he visto, sino por lo que no he visto. A uno no sólo le inspira la flor abierta, sino la que se va a abrir. Lo bonito, poderoso y esperanzador es que aquí queda un concejo de mujeres a nivel internacional, que no vayan a confundir, no son chamanas, yo no enseño a nadie a ser chamana, sino me gusta potenciar que lo que sepas hacer lo hagas con arte.

Lahsen2

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