….Por Paimun Vida Natural

Todos estamos familiarizados con los ritmos corporales conocidos y su importancia, por ejemplo, el respiratorio y cardiaco, pero un gran desconocido y probablemente el causante de un grupo de síntomas y disfunciones es el desequilibrio del sistema del sistema cráneosacral.

Para hablar de él hay que retroceder hasta el Dr. Sutherland, que se cuestionó: Que si toda articulación tiene movimiento y las suturas craneales son articulaciones, ¿por qué ellas no tendrán también movimiento? y lo investigó, dando las bases de la osteopatía Craneal. Pero fue el Dr. John Upledger, durante una cirugía cervical, el que de forma casual descubrió la explicación fisiológica de lo que percibió el Dr. Sutherland iniciando lo que hoy se conoce como Terapia Cráneosacral.

En la Terapia Cráneosacral destaca la importancia del tejido facial y su respuesta ante una situación de impacto traumático (físico o emocional). El tejido facial está en contacto con todas las estructuras corporales, envuelve a las vísceras, al músculo, al sistema Nervioso, arterial, etc., siendo el más profundo el que envuelve a las meninges. Por tanto, ¿Qué sucede cuando llega el impacto del trauma al cuerpo, una caída, una operación, las emociones? Nuestra fisiología empezará a actuar, las fibras de colágeno, entre otras, harán su trabajo de protección y cicatrización, siendo todo esto necesario para el equilibrio del cuerpo, pero creando una restricción de movilidad.

Aquí llegamos al punto más importante, porque toda estructura que pierde su libertad, pierde su salud. Teniendo en cuenta estos principios entendemos cómo diferentes situaciones traumáticas pueden desarrollar multitud de síntomas y enfermedades.

La Fisiología de la fascia está compuesta por:

Sustancia básica: Define la estructura a la que da forma (músculo, tendón, tejido visceral, etc.).

Elastina: Da la capacidad de flexibilidad y adaptabilidad de las diferentes estructuras.

Colágeno: Es el encargado de generar tejido, cicatrización, de alguna manera de protegernos.

Disfunciones: Las restricciones propias de situaciones traumáticas afectan al sistema meníngeo que envuelve al cerebro, médula espinal y toca en alguna medida a los nervios craneales. La fijación de movilidad de alguna de estas estructuras puede crear difusiones dependiendo de la zona implicada.

¿En qué se basa?

La Terapia Cráneosacral es un abordaje manual basado en un tacto sutil de escucha del cuerpo, que nos permite sentir las restricciones de movilidad de las diferentes estructuras, estimulándolas respetuosamente para activar los recursos de curación inherentes a nuestro organismo.

El parto

Una situación que genera bastante conflicto de la movilidad de nuestro sistema cráneosacral es el nacimiento, porque el parto es duro para la madre y el bebé. En ese momento el bebé está encajado en la pelvis de su madre, sufriendo contracciones, con una situación externa estresante (mucha luz en la sala, la gente alrededor), y con la madre sintiendo miedo, generando adrenalina, la hormona que nos prepara para defendernos. El bebé recibe toda esta información y sus tejido sufren una compresión más allá de la que puede adaptar, su cuerpo y el sistema cráneosacral empiezan a contraerse para protegerse, creando restricciones adherencias, deformaciones, edemas, hematomas, roturas, llegando a las luz después de una gran batalla.

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