Chile es un país solidario. Esta frase suele aparecer como titular de periódicos después de cada catástrofe, ya sea natural o artificial, que lamentablemente nos suceden con cierta frecuencia. Pienso que más que ser un país solidario, estamos dotados de una especial capacidad de sobrevivencia. Ese espíritu de lucha es el que nos impulsa a levantarnos una y otra vez y a continuar con nuestras vidas, a pesar de las desgracias.

Pero, ¿qué entendemos por solidaridad? ¿Es acaso una virtud, un atributo que nos viene por naturaleza? ¿Se puede aprender a ser solidario? Ante estas interrogantes, me atrevo a presentar algunas respuestas que puedes o no compartir. Según mi opinión, ser solidario es olvidarse de las propias necesidades y entregar lo mejor de uno mismo en beneficio de la colectividad, viendo a las demás personas como nuestros semejantes.

Por otro lado, nuestra naturaleza es egoísta. Desde niños demostramos que queremos todo para nosotros en el mismo instante, ya sea la atención de nuestra madre, la exclusividad de los juguetes o la comida favorita. Luego vamos aprendiendo que esta actitud de egoísmo absoluto nos acarrea problemas, reprimendas, soledad, castigo, etc. Entonces, optamos por transar y compartir “nuestras pertenencias” con el resto de los niños. Allí estamos haciendo un cálculo de tanto doy tanto recibo, porque es conviene para mis intereses, para que me dejen en paz.

Luego cuando crecemos seguimos comportándonos de igual modo; nuestro egoísmo lo disfrazamos porque nos interesa que nos acepten, nos respeten y, en lo posible, nos admiren. Ahora el cálculo y el compartir lo hacemos con contratos más sutiles, pero el mensaje interno es el mismo “cuánto doy, cuánto recibo”.

Alguien que esté leyendo esto podrá pensar “¿de qué está hablando?, yo me siento solidario, soy capaz de entregar dinero y amistad, estoy en una asociación de caridad, etc.”. Mi respuesta es: ¿estás seguro que lo haces por los demás y no por sentirte bien tú mismo? ¿Estás seguro que no hiciste cálculo alguno para ser el bueno de la película? Piensa en la motivación y recuerda cómo te sentiste la última vez cuando recibiste un “gracias”.

Pero, ¿se puede cambiar esta actitud de egoísmo que está en nuestro ADN con el que hemos sido creados? La respuesta es sí y no. Podemos cambiar nuestra naturaleza egoísta por una solidaria cuando verdaderamente tenemos la intención de cambiar y no es que borremos el egoísmo. Para esto, simplemente nos elevamos por encima de él y tratamos con todas nuestras fuerzas de ver a los otros como si fueran nuestra familia extendida. ¿Esto es un juego? Sí, lo es, pero de tanto repetirlo lo convertimos en hábito y así los transformamos en nuestra segunda naturaleza. Los invito a experimentar esta solidaridad en beneficio de todos.

Lahsen1

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.