…Por Silvana Di Monte

No existe una edad para ser un abuelo ideal. Es cierto que cuando el abuelo jubila entre los 65 y 75 años, aún mantiene una buena salud y  es cuando deben aceptar  que ha llegado la vejez. En esta etapa algunos están más  cerca de los hijos, a veces viven en la misma casa  o en sus  propias casas.   Tienen nietos  entre los cero meses hasta  adolescentes y si su nivel de instrucción es medio, se sienten motivados en ayudar a los hijos con los nietos.

Los abuelos sienten el deseo de establecer relaciones afectivas y los nietos son beneficiados de esta necesidad. Los abuelos no asumen responsabilidades para recibir un pago, sólo  se limitan a proponerse como una ayuda para los hijos. Los abuelos ideales son los que están dispuestos a colaborar, dar consejos a las nuevas generaciones, velar por los problemas que puedan presentarse en el ámbito escolar del nieto y ayudar a los hijos a tomar ciertas decisiones cuando ellos tienen alguna duda.

Los abuelos que se mantienen presentes en la familia y cercanos a los nietos reciben cariño y satisfacción en esta relación abuelo-nieto  que va más allá de la acción educativa que realiza. Los abuelos tienen la experiencia y saben comportarse con dinamismo, favorecen el aspecto lúdico  y trasmiten las vivencias propias y las de su familia. Además percibe el estado de ánimo del niño, los momentos en que necesita una palabra de aliento, cuando necesita cariño y afecto o cuando está pensando  por alguna situación difícil.

La relación abuelo-nieto es compleja y varía de cada familia y de como los abuelos viven esta etapa. Existe el dicho “padres no se nace”, abuelos tampoco. Hay que aprender a ser abuelos, nadie les enseña. Todos saben que esta nueva condición de abuelo es entretenida, que quien la asume con cariño y responsabilidad, quiere hacer bien la tarea. Afloran los recuerdos de los propios abuelos, y de querer repetir esos recuerdos con los nietos. Ser abuelos no se improvisa, es el fruto de una educación.  La familia los  reconoce  como personas  con un valor indiscutible que deben trasmitir a las nuevas generaciones.

Este rol que se les reconoce a los abuelos es muy importante, sin embargo ellos no deben imponer las normas que aplicaban con sus propios hijos, pero tampoco los hijos deben imponerles sus normas. Los abuelos deben respetar ciertas normas para no provocar conflictos en el nieto,  pero si el abuelo asume el rol de educador y trasmisor de valores debe tener libertad  al momento de cuidar el nieto. Además el abuelo debe  aceptar al nieto como es y respetar su diversidad. Condición esencial para mantener un diálogo, basado en el respeto mutuo y de los valores.

Los abuelos deben aprender a escuchar, a observar más que conquistarlos con regalos y gratificaciones materiales. Si desean de verdad ser co-educadores deben estudiar y  ponerse  al día en cuanto a educación y el recorrido del niño en su desarrollo evolutivo, deben leer, mantenerse activos, mantener intereses y relaciones sociales e instruirse.  Es un buen método para desarrollar las potencialidades  de los abuelos,  la creatividad y la imaginación, además es útil para mantenerse mentalmente activos.

Para que los abuelos sean  considerados por los nietos, entretenidos, poderse comunicar en el mismo lenguaje con ellos  deben aprender a usar las nuevas tecnologías como el internet, los celulares, el chat,  el sms, whatsap, etc.

Aunque el rol del abuelo siga siendo el de trasmisor de valores, de tradiciones culturales y sean los depositarios de la historia familiar, hoy no es suficiente. Las nuevas maneras de comunicarse son indispensables, sobretodo si se está lejos del nieto se pueden comunicar por Skipe. Por lo tanto estas redes  colaboran a mantener una mejor comunicación con los nietos, pueden intercambiar opiniones y ayudar en las tareas.

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