A lo largo de nuestras vidas hemos pasado por varias relaciones, con parejas, amigos, y también romances pasajeros, que han significado momentos especiales de nuestro viaje en esta tierra.

Todos llevamos a cuesta los que son considerados injustamente “fracasos”, denominados de esa forma por los términos que han significado esas relaciones. Pero ¿Por qué es injusto llamarlos fracasos? Porque siempre, en lo positivo como en lo negativo, han representado grandes aprendizajes, lecciones valiosas, y oportunidades inmensas para nuestro evolucionar espiritual.

El término de una relación, como también una crisis actual, da el paso a una etapa de duelo, y nos lleva, tiempo después, a evaluar las razones, minimizar la culpa de sentirnos inadecuados a través de un análisis de las diversidades y las incompatibilidades con el otro, y de esta forma hacernos una razón del término que nos alivia y nos permite superarlo. Sin embargo, al analizar con la mente, no se puede entender porque el corazón sigue doliendo, o porque no nos podemos sentir confortados con tales explicaciones, y finalmente volvemos a sentirnos en esa soledad que tanto duele; y más aún, no entendemos porque seguimos coleccionando relaciones que se parecen casi todas, y terminamos heridos de la misma forma que las anteriores. “¿Dónde está el aprendizaje?”, diríamos. Las razones del porque atraemos a un determinado tipo de personas, tiene relación con nuestras carencias inconscientes: en general vamos a buscar a “personajes” que cubren emocionalmente o concretamente lo que sentimos nos falta, y buscamos complementar tales carencias con alguien que idealizamos como el partner ideal. Cuando hablo de “personaje” es porque a lo largo de nuestras vidas creamos una personalidad que se adquiere a través de patrones familiares, creencias, educación, experiencias de vida, entre otros. Este personaje se convierte en lo que “somos” en una relación, donde el otro es también “personaje” con sus experiencias, patrones familiares, educación y creencias al igual que nosotros. La “mala noticia” es que, si tratamos de llenar nuestras carencias a través de otro ser humano, en lugar de aceptar las nuestras y trabajarlas, terminamos dejando de lado nuestro crecimiento y reversamos sobre el otro el vacío que sentimos en nosotros mismos. Y cuando el otro no llena esas expectativas, comenzamos a proyectarlas echándole la culpa, y decimos que “ha cambiado”, que  “está comportándose mal”,  que “no lo reconocemos”, y así sucesivamente.

Los mitos de la media naranja, del príncipe azul, del Amor para toda la vida, de los cuentos románticos, han  contribuido a ese sistema de creencias que nos hace pensar que nuestras limitaciones podemos suplirlas con otro ser humano, que se nos presenta como el Salvador de nuestras vidas. Siempre que haya alguien que nos “rescate” de nuestras limitaciones o carencias, siempre tendremos al lado alguien que calza con nuestra frecuencia energética desde esas carencias, y terminaremos viviendo nuestra vida a través de otro, y el otro a través nuestro.

Por esta razón, cuando se termina una relación, sentimos que no quitaron nuestra esencia, nuestra razón de vivir. En realidad, el sufrimiento se da porque volvemos a nuestras carencias sin poder proyectarlas a otro ser humano, quedando de nuevo con esa soledad original donde nuestro “personaje” queda desposeído y sin sentido.

Sin embargo hay varias técnicas que nos permiten desarmar nuestro “personaje”, para retomar una vida desde la esencia de nuestro “Ser”, aceptando lo que somos, incluso nuestras carencias y dolores, y convertirlos en fortalezas para avanzar en la vida; una vez aceptándolos e integrándolos los transmutamos desde la Sombra a la Luz, trabajando nuestro auto-valor, removiendo los apegos y dependencias propios de nuestro “personaje”. De esta forma nuestro Ser dejará de buscar hacia afuera lo que necesita;  las relaciones se transforman en compartir y proyectar desde el Amor y no desde el Apego; la frecuencia energética atraerá a Seres humanos que vibran, al igual que la nuestra, en un nivel más consciente y por ende, más completo por sí solo. Es ahí que la futura relación se alimenta de la presencia, de la aceptación, de la independencia emocional, donde nadie es necesario para cubrir mis carencias, sino que viene a potenciarme y compartir mis proyectos, que ahora se transforman en “nuestros proyectos”.

El 23 de Julio 2016 se llevará a cabo un taller práctico en Santiago, donde se trabajarán 12 Pasos para la Sanación Emocional, partiendo de la esencia de cada uno de nosotros, poner las bases para soltar el sufrimiento, cerrar círculos, y preparar una nueva vida con más conciencia, más desapego, y una sólida valoración de uno mismo.

Aprenderemos a reconstruir nuestras vidas después de pérdidas, rupturas sentimentales o superar conflictos existentes. Despertaremos la capacidad innata de conectarnos con nuestro Yo Superior, sanar nuestr@ Niñ@ herid@ a través de meditaciones y herramientas de superación, con el objetivo de eliminar las carencias que yacen en nuestro subconsciente y nos boicotean en nuestra vida y las relaciones. También es una buena oportunidad para participar en pareja, trabajar conflictos actuales y superar la crisis en la cual se encuentran. El Taller estará a cargo de Leo Paciaroni, experto en Superación Personal y Resiliencia. Ha impartido charlas de Motivación y Liderazgo,  NeuroCiencias y Neuro Sanación en varias organizaciones públicas y privadas, incluyendo Fundaciones de cáncer y recintos penitenciarios. Es Instructor de Meditación con iniciación en Shaktipat & Supra Mental Meditation, Terapeuta en Hipnosis Clínica y Regresiva, Life Coach, Creador Sistema Yogamind, Instructor de Kundalini Yoga y Maestro de Reiki Usui IV° Nivel. En su consulta de coaching ha atendido a parejas ayudándolas a superar momentos de crisis en pocas sesiones. Sus videos en Youtube tienen más de 800.000 reproducciones; el más visitado es una meditación del Yo Superior que ha recibido cientos de comentarios positivos desde todas partes del Mundo. (https://youtu.be/hcuoGkJ9ZZY).

Lugar del Taller: Santiago de Chile, Lugar se comunicará en la Inscripción.

Valor: $60.000 ($100.000 dos personas)

Informaciones: info@leopaciaroni.com – Tel.: 8-7762587

 

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