La vida del comunicador no acabó, como muchas, vencida por la cocaína y el alcohol. El ex huevo logró recomponer familia y trabajo, e incluso dirige un centro de rehabilitación.

A Daniel Fuenzalida se le ha conocido por dos cosas, fundamentalmente, por su  longevo trabajo como comunicador de radio y televisión, y por su alter ego, “el huevo”. Para los que desconocen su origen, este apodo no tiene nada de tierno o inofensivo, sino que hace alusión a uno de los grandes conflictos en la vida del conductor de cuarenta y cuatro años. Corría la década de los noventas y Daniel caía de lleno en el consumo problemático de cocaína y alcohol, durante esa época que duró casi 10 años, el animador llegaría a pesar más de 100 kilos  y a superar la barrera de medio millón de pesos por noche de “carrete”: o estaba  duro o estaba cocido. El consumo de cocaína parte en la universidad, antes de su exitoso paso por Chilevisión y el posterior espiral vicioso. “Estudiaba audiovisual y tenía que dar un examen con un profesor muy fregado. Me tocaba hacer de director y estaba muy nervioso. Voy al baño y un compañero me muestra un papelillo de cocaína y me dice que me va a hacer bien para afrontar el examen. Le hice caso y cuando volví me sentí  eufórico y seguro. Mi desplante fue tal que salí con un siete.  Ahí fue cuando dije, esta cuestión sirve, pero sin tomarle el peso”. Actualmente, Daniel “ex huevo” Fuenzalida se encuentra limpio (hace 9 años), conduce los programas Me Late de UCV, Central Radioactiva de Radioactiva, es dueño de una agencia de publicidad y lidera el centro de rehabilitación Contradicción, “cada cierto tiempo juntamos a todos los pacientes y les comparto mis experiencia a modo de charla”. Para transformar su vida, y pasar de ser asociado de la fiesta, a hoy en día, a la rehabilitación, Daniel tuvo que transitar por un largo proceso de sanación “yo me abrí mis propias puertas,  porque  la sociedad te las cierra. Por eso ahora trato de hablar de salud mental sin estigmas. A la gente le cuesta mucho decir que está tratándose una adicción. Le sigue dando mucha vergüenza reconocer que hay un caso de adicción en la familia”.

“Victimizarte ante estos problemas ayuda aún más a la adicción. Las dificultades funcionan como justificaciones para el consumo”.

-¿Qué te llevó al exceso?

-Cuando uno tiene un consumo problemático, uno no se da cuenta que es una enfermedad. Lo asocia a las salidas de noche. El consumo parte muy esporádico y al final uno va validando lo que es la droga y el alcohol. Para mi estuvo ligado a la televisión. Sentía que la cocaína me daba más personalidad para trabajar en ese medio. Me considero bien tímido y con la cocaína podía sacar un lado más extrovertido. Primero es sólo los fines de semanas, después en la semana. Después es como una avalancha.

-¿Cómo fueron dándose las cosas?

-Mi hija nace en enero y me echan del canal en marzo del 2002. Quedo sin pega en radio también y ahí es cuando yo creo que empiezo con un verdadero consumo excesivo. Producto de esto me termino separando y mi esposa se lleva a mi hija. En ese periodo no me preocupaba de mí, ni del trabajo. Victimizarte ante estos problemas ayuda aún más a la adicción. Las dificultades funcionan como justificaciones para el consumo. En la enfermedad hay tres etapas: consumo recreacional, donde las personas lo pueden controlar y no se desarrolla una adicción. Después viene una etapa de abuso, como la que yo estaba al separarme y después ya viene una adicción, enfermedad que es incontenible y te lleva a drogarte diariamente.

-Tuviste un intento de rehabilitación fallida

-Llegó un punto en que dije no quiero más. Tenía cero peso entonces empecé a averiguar dónde podía tratarme gratuitamente. Llegue a narcóticos anónimos (N.A). Empecé a ir a las reuniones, e ir conociendo los 12 pasos con que trabajan. Me mantuve limpio tres meses y conocí a Pamela, mi señora. Le conté que había estado muy metido en la droga y el alcohol, pero que ya estaba súper bien. En ese momento me sentía seguro, como si estuviera ya resuelto. A los tres meses de relación me pongo a consumir de nuevo. Abandono N.A y regreso el consumo problemático. Como se lo ocultaba buscaba todas las formas para ir a consumir a otras partes. Hasta que un día (Pamela) me encontró un papelillo en el pantalón y me dijo claramente que lo que tenía era una enfermedad y que si quería seguir con la relación debía sanarme. Además de repente fallaba a las visitas de mi hija pequeña. Ella me hizo ver que la estaba cagando y que debía tratarme.

“Llegué a la raíz de mi adicción. Me di cuenta que a través de las drogas buscaba sacar una personalidad que no tenía, para vencer la timidez”.

Esa segunda  vez las cosas fueron más efectivas.

Ingresé a un nuevo tratamiento para entender verdaderamente lo que me sucedía. Entre a una clínica (Santa Sofía) por un mes para desintoxicarme y después hice un año ocho meses un tratamiento ambulatorio en el CIAD (Centro de Investigación y Asistencia a la drogodependencias) del doctor Humberto Guajardo. Al principio como buen adicto yo levantaba problemas y me ponía en la negativa. Alegaba cosas como, quien le iba a pasar plata a mi hija, debería estar buscando trabajo, no quiero que me mantengan. Hasta que mi hermano y Pamela me encerraron un día y me explicaron que mi única pega era tratarme.

Tratamiento a la timidez y la validación

En la mañana hacíamos terapia educativa: enseñan sobre el funcionamiento del cuerpo humano cuando uno está enfermo, las conductas, el comportamiento que te lleva al consumo. En la tarde terapia de relato, donde contaba cómo me iba sintiendo y que es lo que iba pasando. Los primeros meses estaba aburridísimo, a larga uno se va entusiasmando producto de los avances. Luego de complejos primeros meses de tratamiento, Daniel fue comprendiendo las causas de su adicción “Llegué a la raíz de mi adicción. Me di cuenta que a través de las drogas buscaba sacar una personalidad que no tenía, para vencer la timidez. Hasta el día de hoy sigo trabajando esos rasgos de mi personalidad. Sentirse invalidado, como a muchas personas les ocurre, lo condujo a buscar formas de sentirse importante “sufrí de bullying en el colegio, eso me afectó. Descubrimos que necesitaba tener lugares de pertenencia, que me tenía que sentir validado por el resto. En mi medio de las comunicaciones al ser tan tímido ¿cómo me validaba? con la choreza traída por el consumo.

-¿Qué aspectos de la adicción fuiste entendiendo con la terapia?

Hasta el día de hoy no puedo tomar ni siquiera cerveza sin alcohol. Aprendí que en el cerebro existe una parte que se llama circuito de recompensa, por ende si yo huelo o degusto una cerveza sin alcohol me podría dar ganas de tomar una cerveza normal y eso sería una bomba de tiempo, dado que la enfermedad empezaría a manifestarse en actitudes más permisivas. Hay que saber que esta enfermedad es para toda la vida. Las herramientas tienen que ver con estar centrado y ser consciente de con quién te juntas, qué es lo que haces, a qué lugares vas. Yo hasta el día de hoy no voy a los lugares que antes visitaba, no me junto con la gente que en el pasado frecuentaba, no realizo ninguno de las actividades que hacía en el tiempo de adicto.

“Mi medio protector es haberlo hecho público. La misma gente te cuida”.

-¿Cómo logras no sentirte reprimido?

-Otro valor importante que te ayuda a mantenerte sano es que uno valora la calidad de vida que uno lleva en la actualidad. Tengo dos medios protectores: el más protector es que lo hice muy público, entonces el mismo garzón sabe que no puede ofrecerme  alcohol, la misma gente te va cuidando. Lo otro es el centro Contradicción. Estoy en contacto con los casos, voy por ejemplo a hablar con los pacientes para ayudarlos a pasar su primer 18 de septiembre. De esa manera te vas haciendo espejo de esas personas y veo como llegué y como podría terminar si recaigo.

-¿Te costó mucho hacerlo público?

-La gente creía que me estaba suicidando mediáticamente al hacer público mi caso. Pero yo sabía muy bien que además de servirme como medio protector me ayudaría a potenciarme en lo que quería hacer en televisión y radio. Como producto en los medios de comunicación, el huevo, estaba ligado a la farra. Cuando fui a tocar puertas después de haberme rehabilitado, nadie me creía mucho. Al hablarlo públicamente todos se dieron cuenta que mi rehabilitación era real y entonces  se empezaron a abrir algunas puertas. La visión hacia la marca huevo Fuenzalida se fue asociando con la rehabilitación, la recuperación, el sacrificio, el esfuerzo de salir adelante.

-¿Ocupaste terapias complementarias?

-Siempre estoy ayudándome con terapias complementarias. Las flores de Bach ayudaron a relajarme, segurizarme y expresarme mejor en los medios de comunicación. Incluso dejé el fono de retorno. Han sido muy efectivas en el tema de ansiedad  también.

 

¿Cómo nace Contradicción?

-Me invitan a Vértigo (TV) y me gano el auto. Como tenía auto, pensé que por algo me había llegado y quise invertirlo. Lo primero que me nació fue construir un centro de rehabilitación, lo que era muy difícil por temas de patentes. Después me puse a  ver centros establecidos y me topé con Contradicción, lugar que iban a cerrar en ese momento. Hable con la directora para intentar que con mi aporte en inversión, publicidad y conocimiento continuásemos. De esa manera armamos una sociedad y fuimos creciendo.

En el año 2014, hacía En Portada (TV) me llaman de Chilevisión ya que me quieren en Primer Plano (TV) como panelista. Era una buena oportunidad profesional, sin embargo no me gustó la experiencia.  Antes de ir al canal en mi casa me empezaba a doler el estómago, así que me empecé a cuestionar por qué me sentía tan incómodo. Lo hablé con un psicólogo de Contradicción y él me comentó  que estaba actuando mi subconsciente, el subconsciente no quiere estar allá porque te trae recuerdos de tu época antigua. Opté por poner fin a mi contrato antes tiempo.

Un tratamiento te ayuda a ser consciente y ser más claro. Saber dónde uno se está metiendo. Y a algo que yo nunca había hecho, saber decir que no y ponerse sus propios límites. Si seguía en esa cadena, el malestar que me traía estar en esa situación, el día de mañana podía arrastrarme a aliviar la dificultad consumiendo.

 

Lahsen2

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