…..Por Aibandú

¿Estás dispuesto a aceptar la responsabilidad de amarte a ti mismo y a la Tierra hasta conseguir un estado de bienestar saludable?

Cuando sientes verdadero amor por ti mismo, conectas con la fuerza de la energía vital que sostiene toda la existencia y contribuyes de esta forma a fortalecerla.

El regalo más grande que puedes ofrecer al Universo es tu propia versión de la frecuencia de amor que emites desde cada célula de tu cuerpo físico.

Te propongo el siguiente ejercicio:

Busca cada día un instante para situarte frente al espejo para un contacto íntimo con tus ojos. Mira fijamente tus ojos y mantén el contacto directo con ellos. Abre tu corazón y dile a la imagen que ves en el espejo “Te amo”. Repite estas palabras en voz alta mientras mantienes el contacto con el reflejo del espejo en tus ojos. Observa tus pupilas e iris y permite que cualquier sentimiento que susciten esas palabras  resbale sobre tu cuerpo como un cálido rayo de sol.

Mientras practicas este ejercicio debes observar también tus reacciones  y respuestas al mensaje de amor que te estás enviando.

¿Aparecen diferentes versiones de ti mismo en el espejo?

¿Estás sonriendo?

¿Te encuentras con algo que te hace bajar la mirada?

¿Existe una parte dentro tuyo que no acepta ese amor?

¿Cómo reacciona tu cuerpo?

¿Aparecen algunas lágrimas que funden los sellos que han mantenido cerradas tus memorias?

¿Estás aguantando la respiración o estás respirando profundamente?

¿Cómo te sientes ante el hecho de buscar a propósito un tiempo para decirte que te amas?

Para florecer y crecer tienes que abrazar y potenciar la idea de que tu cuerpo físico tiene un valor inestimable en todo este proceso de toma de conciencia de quien realmente eres.

Tomado del libro “Recuperar el Poder” de Bárbara Marciniak

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