Los niños y las separaciones

Las separaciones pueden convertirse en hechos traumáticos para los hijos. Superado el trauma de la separación lo siguiente será velar, depende del interés de ambas partes, por brindarle a los hijos tiempo de calidad bien sea estando con la mamá o con el papá. Una buena opción será elaborar un régimen de crianza compartida para el beneficio no sólo de los niños sino también de los adultos.

Muchos padres han optado por una crianza o custodia compartida luego de que la relación de pareja acaba. Pese a que en Chile no es un régimen legalizado, este proceso de compartir la vida de los hijos entre ambos padres se ha venido acrecentando los últimos años. “Para que los seres humanos nos desarrollemos sanamente, necesitamos mantener una relación cercana con las figuras paternas y con el resto de la familia, siempre y cuando no exista una razón mayor para que esto no suceda. La crianza compartida de manera libre y espontánea, llega a ser realmente beneficiosa tanto para los niños como para los padres”, comenta la Psicoterapeuta Melissa García. La custodia compartida permite a los niños continuar relacionándose en igualdad de condiciones con ambos padres, además del resto de sus familiares.

Padres comprometidos

Un estudio realizado por la socióloga Robin Simon, de la Universidad Wake Forest de Estados Unidos, ha demostrado que pese a que las mujeres sufren más con las separaciones, son los hombres quienes a mediano plazo manifiestan mayor estrés y angustia, lo que en ocasiones se ve reflejado en casos más o menos importantes de dependencia al alcohol e incluso las drogas. Esto hace pensar que ciertamente el apego familiar de los hombres hacia los hijos y la estructura familiar, puede ser mayor que el de la mujer.

Compartiendo con responsabilidad

La custodia compartida requiere de un elevado grado de compromiso entre ambos padres. La continuidad, la flexibilidad y la asignación del tiempo y las obligaciones respecto de los hijos son factores fundamentales para el éxito de esta fórmula de custodia, la especialista explica, “la custodia compartida permite que ambos progenitores pueden seguir tomando decisiones, seguir ejerciendo la patria potestad, en igualdad de condiciones tras el divorcio en lo que concierne a la crianza y a la educación de los hijos”. Las responsabilidades dejarán de ser totales para dividirse en un 50% de cada aspecto y detalle de la vida de los niños. Mantener una buena comunicación, relacionarse cómodamente y de manera habitual con la ex pareja, tratando de armonizar y de acordar temas tan importantes como la educación, son algunos de los factores que determinarán el éxito de esta nueva relación. Lo más importante de todo, añade la Dra. García, es que ambos padres continúan criando activamente a sus hijos, ninguno de los dos queda marginado, ni alejado de sus hijos.

Por su parte Ed Spruijt, del Departamento de Estudios del Niño y el Adolescente, de la Universidad de Utrecht -Países Bajos-, y autor principal de una nueva investigación al respecto, publicada en la revista ‘Journal of Divorce & Remarriage’, dice, “los argumentos a favor de la custodia compartida se centran en los beneficios para el niño, ya que puede mantener una relación con ambos padres, lo que mitiga los efectos negativos que pueda tener la ausencia de uno de los progenitores. Además, la paternidad compartida podría aliviar la carga de trabajo de los ex cónyuges, crear mejores relaciones entre padres e hijos, mejorar la cooperación entre los padres, y disminuir el riesgo de una disputa por la custodia”.

La custodia compartida en Chile

Desde el año 2005 países como España han puesto un marco legal al tiempo que cada padre por “separado” comparte con sus hijos. También en Francia, Gran Bretaña, Italia y algunos estados de Estados Unidos, la custodia compartida está contemplada en la ley. Por otro lado, en Chile existe un proyecto de ley desde el año 2008 que propone que los padres separados compartan la “tuición” de los hijos, refiriéndose esto a que los derechos y obligaciones de la crianza sean compartidos por el padre y la madre, indiferentemente de que vivan con uno o con el otro. Sin embargo, esto sólo ha quedado como un proyecto, pues no hay una ley que legisle sobre este régimen de tiempo y responsabilidades compartidas.

Entre lo positivo y lo negativo

Pese a los tantos estudios que existen sobre los beneficios psicológicos que puede representar una convivencia prolongada con ambos padres, los profesionales del derecho y de la psicología no llegan a un consenso en cuanto el aspecto legal y psicológico del régimen de custodia compartida. Hay voces que argumentan que “este tipo de custodia interrumpe la estabilidad que el niño necesita para su vida, debido al cambio constante de hogar y puede resultar nociva para el menor si la relación de los padres es conflictiva”, señala el Dr. Ed Spruijt. Además, si un padre o una madre no se ocuparon nunca, o casi nunca de los hijos antes de la separación, es de esperar que se siga desentendiendo de ellos posteriormente, y en este caso vale cuestionarse qué tan beneficioso podrá ser la crianza compartida.

Sin embargo, aislado de estos temas específicos sobre conflictos mayores entre las relaciones padres e hijos, los hechos siguen demostrando que esta opción es viable y positiva para la familia en general. “Aunque varios estudios han demostrado que el bienestar de los niños, de los padres y madres es más alto en familias intactas, si el divorcio parece inevitable, el objetivo debe ser el de mayor continuidad de la crianza conjunta de los progenitores, siempre que sea posible y factible”, declara el Dr. Spruijt.

 

Lahsen1

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.