La terapia con cuencos -tibetanos y de cuarzo- entra en contacto con nuestra materia esencial: la vibración. Con sus pasajes sonoros va conduciendo la energía del cuerpo hasta balancearla de manera que no existan bloqueos ni ondas malignas.

Cada célula de nuestro cuerpo vibra continuamente a una determinada frecuencia, cuando un órgano está sano la frecuencia que este emite está en armonía con la totalidad del sistema biológico. La alteración de esta frecuencia es lo que conocemos como enfermedad. Hoy en día sabemos, por el principio de resonancia -una vibración intensa y armónica contagia a otra más débil, disonante o no saludable- que los desequilibrios vibratorios son factibles de modificar.

Si se trata de cambiar las ondas vibratorias, uno de las aplicaciones terapéuticas más poderosas se da a través del sonido, más específicamente por medio de cuencos. “Los cuencos emanan energía. El sonido es una emanación de energía y esa energía es recibida por el cuerpo físico y energético” detalla Mauricio Vilches, especialista en cuencoterapia. Esta terapia trabaja en las capas celulares, regulando las funciones del cuerpo a niveles cerebrales y de sistema inmunológico. Las ondas alfas que emiten los cuencos son del mismo tipo que las generadas por el cerebro en estado de meditación o calma profunda, de esta forma se aumentan la producción de linfocitos T, células responsables del sistema inmunitario.

Cuarzo y metal

En la terapia con cuencos existen dos tipos de herramientas para equilibrar los centros de energía (chakras) y limpiar el campo áurico de una persona: los cuencos de Cuarzo y los de Metal. Que como nos explica Mauricio Vilches “pueden funcionar como un complemento”

Cuencos de Cuarzo: Muchos describen la sensación como un “sonido envolvente” que es percibido por todo el cuerpo. Los efectos corporales son de gran relajación física y mental, de una plenitud parecida a flotar. Dependiendo del tamaño y de las notas en que este afinado, el cuenco de cuarzo ofrece distintas posibilidades. Los sonidos más graves actúan sobre los centros inferiores de energía (piernas caderas, estomago), provocando un “enraizamiento”. Por su parte, los sonidos más agudos causan efecto sobre las áreas superiores (pecho, garganta, cabeza).

Cuencos Tibetanos: Los cantores, como también se les conoce, son fabricados originalmente a partir de la aleación de siete metales, cada uno de los cuales simboliza un planeta: oro (Sol), plata (Luna), mercurio (Mercurio), hierro (Marte), plomo (Saturno), estaño (Júpiter) y cobre (Venus). En su concepción, estos instrumentos fueron hechos para ayudar con la meditación y el alcanzar estados de conciencia elevados. El sonido penetra por toda la superficie corporal, concediendo a la persona algo parecido a un “masaje sonoro”.

Son dos las técnicas básicas que se utilizan en la cuencoterapia. Tras un momento, por parte del paciente, dedicado a silenciar la mente y entrar en contacto consigo mismo, se procede a golpear o percutir el instrumento, la cual constituye la primera técnica. “Golpear el cuenco es para dar inicio a la terapia. Es para limpiar el ambiente. Para ahuyentar todo lo negativo de la habitación y lo negativo que traiga la persona” nos cuenta Mauricio Vilches. Posteriormente se da lugar a la segunda fase, en donde el terapeuta con la misma baqueta frota el borde superior del cuenco (describiendo una circunferencia) produciendo un alza en el volumen y la vibración. Los cuencos se colocan, indistintamente, sobre o alrededor del paciente.

Música para el alma

Una de las razones de porque la terapia por sonido es tan poderosa, reside en que el sonido viaja cinco veces más rápido por el agua (el cuerpo humano está compuesto en un 70 % por agua) que por el aire, lo que significa un alto  nivel de estimulación del tejido celular. La capacidad de la cuencoterapia para disolver bloqueos de energía, es debido a que la vibración de los cuencos resuena en la columna y se extiende por todo el sistema nervioso a nuestros órganos y tejidos. Uno de los últimos hallazgos científicos reveló que con el sonido de los cuencos es posible destruir las células cancerosas. Entre la lista de otros beneficios de la cuencoterapia están: fortalece el sistema inmunológico, eficaz contra el stress y la depresión, trata el insomnio, alivia dolores musculares, contribuye al mejoramiento de los huesos, reduce las complicaciones cardiacas y la presión arterial.

 

 

Mediale

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