Meditar no es tarea fácil. Relajarse, concentrarse en la respiración, poner la mente en blanco, son cosas que debiesen ser sencillas, pero que, con el ajetreo de la vida cotidiana, se vuelven prácticamente imposibles. Hay herramientas conocidas como “facilitadoras de la meditación” que nos ayudan, por medio de nuestros sentidos, a relajarnos y alcanzar un estado momentáneo de paz, como mirar fijamente la llama de una vela, escuchar mantras, sentir el aroma de un incienso, etc. Buscando otras herramientas para facilitar la meditación, encontré los Japa Mala.

Japa Mala se traduce como Collar de Repetición y es el collar característico de budistas e hindúes. Con ellos, podemos cantar o recitar mantras, o bien repetir afirmaciones, palabras de poder, que queremos dejar grabadas en nuestro inconsciente.

El japa mala posee 108 cuentas, porque la suma lineal del número 108 da como resultado el número 9. El 9 es un número sagrado y representa la perfección; es el número indestructible e inmutable; esto debido a que cualquier número multiplicado por 9, al sumar, el resultado es 9.

En adición al número de cuentas, es decir, de repeticiones, le sumamos el poder de la vibración de los colores. Cada color tiene su energía, su propósito, y confeccionamos o escogemos nuestro japa mala de acuerdo a lo que quisiéramos atraer con él. Por ejemplo, si estamos pasando por un mal momento personal que ha afectado nuestra autoestima, usaríamos un japa mala de color rosado. Para el empoderamiento y la confianza, usamos el color rojo; para la salud y síntomas físicos, el color verde, y así.

Igual de importante es la consagración, el propósito específico que le otorgamos a nuestro japa mala. Si volvemos a tomar como ejemplo el japa mala rosado para la autoestima, podemos consagrarlo con la oración “me acepto y me amo tal y como soy”, y repetirla 108 veces, para que comience a tener impacto en nuestro inconsciente y en nuestro sentir. Si bien podemos usar el japa mala para cualquier oración o mantra, independiente de su consagración, aquella afirmación que nosotros le dimos se transforma en nuestro mantra, en lo que necesitamos en nuestro corazón.

Al mantener nuestra mente y nuestra voz (interior o exteriorizada) ocupadas, creamos un estado propicio a la meditación, el cual eleva nuestra vibración, nos otorga un momento de relajación, y al mismo tiempo trabaja en nuestro inconsciente, implantando una afirmación que nos nutre e impulsa a elevarnos sobre aquello que nos condiciona y nos impide vivir plenamente.

Adeline Peters B. adelinepeters93@gmail.com

 

Mediale

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.