El Síndrome del Inestino Irritable es una de las enfermedades gastrointestinales más frecuentes en la actualidad. Para su control, la dieta ejerce una acción muy importante, tal y como afirman numerosos estudios.

Las personas que padecen el síndrome del intestino irritable pueden llegar a sentirse inseguras para seguir con una vida normal ante los síntomas que pueden llegar a tener. Controlar la dieta es una gran ayuda para evitar brotes, malestar y dolor.

Es por ello que en este artículo te decimos cómo mejorar esta situación.

¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable (SII), más conocido como colon irritable, es un trastorno funcional crónico del tubo digestivo. Sus síntomas principales son el dolor o molestia abdominal, la hinchazón abdominal y la alteración del hábito intestinal (estreñimiento o diarrea).

Este síndrome es el trastorno gastrointestinal más frecuentemente diagnosticado y la segunda causa de absentismo laboral tras el resfriado común. Entre el 10-20 % de la población experimentan síntomas de intestino irritable a lo largo de su vida. Pero, solo un 15 % de los afectados consultan a un médico por ello.

Dieta para el colon irritable

La dieta de la persona con el síndrome del intestino irritable deber estar personalizada a cada caso. Como pautas generales podemos destacar:

  • Moderar el consumo de fibra insoluble (procedente de alimentos integrales) de la alimentación para no contribuir más a los desequilibrios en el tránsito intestinal.
  • Potenciar el consumo de fibra soluble (en forma de gomas, pectinas y mucílagos) en la dieta. Se puede hacer con la ayuda de los alimentos mediante vegetales que ayuden a nuestra salud digestiva.
  • Evitar los alimentos ricos en grasas, las frutas cítricas (sobre todo la naranja) y las espinacas para menguar y neutralizar el efecto laxante producido por las sales biliares (bilis) en el colon.
  • Disminuir el consumo de fructosa (un tipo de azúcar simple que se encuentra sobretodo en las frutas). Elegir las frutas más pobres en azúcar y más ricas en pectina, como por ejemplo, la manzana con piel. No es adecuado tomar zumos de fruta ni néctares.
  • Eliminar totalmente el consumo de edulcorantes como el sorbitol, los alimentos o especies picantes, el gas (en las bebidas), el café y el té.
  • Beber dos litros de agua al día. Es muy importante garantizar la hidratación cuando hay diarreas. Se recomienda beber agua o infusiones suaves como la tila y la maría luisa (que no tienen ningún efecto laxante). Además un aporte suficiente de líquidos también ayudará a combatir el estreñimiento.

Síndrome del Intestino Irritable y dieta FODMAP

La dieta FODMAP se desarrolló por investigadores de la Universidad de Monash en Australia. FODMAP es la suma de las iniciales de las palabras en inglés que en castellano son oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos fermentables y polioles. Todos ellos son hidratos de carbono de cadena corta.

Así pues, la dieta FODMAP es alimentación baja o sin fructosa, lactosa, fructanos, galactanos y polioles, que se encuentran presentes en los siguientes alimentos:

  • Frutas: como manzana y pera.
  • Verduras: como cebolla, espárrago y ajo.
  • Legumbres: como guisante, soja y lentejas.
  • Cereales: trigo y derivados, centeno y cebada.
  • Frutos secos.
  • Lácteos: como leche, quesos, helados y yogur. Valorar tolerancia.
  • Edulcorantes artificiales: productos que contienen sorbitol (E420), manitol (E421), isomalt (E953), maltitol (E965) y xilitol (E967), etc. 

Los oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos fermentables y los polioles en algunas personas no se absorben al 100 % en el intestino delgado.

Por lo que estas moléculas no absorbidas siguen su camino hasta llegar al intestino grueso, donde actúan como alimento para las bacterias que viven en él normalmente. Allí las bacterias fermentan los FODMAPs y causan los síntomas descritos en la definición de Síndrome del Intestino Irritable.

Por lo tanto, una dieta baja en FODMAP podría ayudar a reducir los síntomas del síndrome de intestino irritable y también de otras enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.

Qué dicen los estudios. ¿Hay consenso?

A raíz de las primeras investigaciones australianas en el 2005, han sido varios los estudios que se han realizado para valorar el posible efecto de la dieta FODMAP sobre el Síndrome del Intestino Irritable.

Muchas investigaciones confirman los efectos positivos de esta dieta sobre los pacientes con SII y dan evidencia al uso de la dieta FODMAP como tratamiento. Pero hay otras investigaciones y profesionales de la salud que dudan del diseño y la eficacia de la dieta como tratamiento del SII.

Esto se debe a que algunos estudios han observado que hay pocas pruebas que sustenten la hipótesis y que además, los estudios disponibles hasta ahora tienen limitaciones significativas. A pesar de ello, es imprescindible el diseño y el seguimiento de la dieta FODMAP por parte de un dietista nutricionista.

Mediale

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.