El acné, el paso del tiempo o las condiciones ambientales pueden alterar nuestra piel. Sin embargo, hay manera de minimizar sus problemas.

Tener una piel lisa, sin imperfecciones y con acabado de porcelana es el sueño de muchas mujeres. Las irregularidades que puede acumular el rostro son muchas y de muy diversos orígenes, y se pueden padecer por separado o, en el peor de los casos, varias al mismo tiempo. Las más habituales son el acné, las bolsas, las ojeras, el tono apagado y las manchas cutáneas. ¿Te reconoces en alguna o en todas ellas?

El acné, habitual en la adolescencia, ha experimentado un repunte en las pieles a partir de los 25 años. Hay personas en sus 40 que han vuelto a experimentar este ‘problema juvenil’ causado por cambios hormonales, la mala alimentación, los medicamentos o incluso la influencia ambiental. Para ellas se han creado soluciones cosméticas adaptadas a su edad, y es que no es lo mismo tratar los granitos y la piel grasa con 17 que con 30 años.

Las manchas son otra de las consultas más habituales en la consulta del dermatólogo y en las cabinas de belleza. El sol, los anticonceptivos hormonales, el postparto o la toma de ciertos medicamentos pueden provocar alteraciones en la pigmentación a cualquier edad. Las rojeces producidas por la sensibilidad (irritación, alergia, capilares rotos…) son otro tipo de alteración que también trae muchos quebraderos de cabeza. La piel sensible no solo es muy delicada y debe ser tratada con productos específicos para ella, sino que además tiene unas características externas muy concretas.

Por último, los signos del tiempo son una preocupación frecuenten cuanto éstos empiezan a aparecer de manera leve: piel apagada, falta de luminosidad, pequeñas líneas de expresión… Que terminan por convertirse en flacidez, descolgamiento y arrugas profundas. El contorno de ojos es especialmente sensible al paso del tiempo ya que su piel es tan fina y delicada que se pierde tersura con mucha facilidad. Sin embargo, las bolsas y ojeras son comunes en todas las edades y pueden ser debidas a la acumulación de líquidos, toxinas o falta de sueño; sea cual sea la causa, favorecen una imagen más avejentada.

ROJECES EN LA PIEL, DISIMULARLAS Y ELIMINARLAS

Aparecen por sensibilidad, reactividad, alergia, rosácea, cambios hormonales o rotura de capilares. Sin embargo, se pueden corregir con tratamientos con láser y luz pulsada que cierran los vasos sanguíneos faciales. A veces sirve con una sola sesión, con otros problemas es necesaria una sesión mensual durante tres o cuatro meses. La piel queda enrojecida durante unos días pero sí se puede aplicar maquillaje. Eso sí, es imprescindible protegerse del sol.

También existen soluciones cosméticas descongestivas y refrescantes que reducen las reacciones cutáneas que producen el enrojecimiento. Las tratan y previenen su aparición. Además, el maquillaje adecuado puede ocultar estas rojeces. ¿Cuál? Neutralizándolas con tonos verdosos.

CONTORNO DE OJOS SIN BOLSAS NI OJERAS

La piel del contorno es la más delicada y sensible de la cara, donde más se reflejan los efectos del cansancio, la edad o la mala alimentación. Para ella recomendamos utilizar texturas ligeras y específicas para este área ya que, dada la cercanía de los ojos, es muy fácil provocar alergias. Además, así aportan hidratación pero no densidad. Lo más habitual es recurrir al gel aunque, cuando ya hay arrugas profundas, lo mejor es usar un bálsamo o un fluido.

Es muy importante el protocolo de aplicación de los cosméticos en el contorno: debe hacerse siempre con pequeños toquecitos con la yema de los dedos o con un roll on que evite presionar y arrastrar la piel. A la hora de elegir el maquillaje para el contorno tendrá un mayor efecto rejuvenecedor si tiene efecto iluminador.

MANCHAS, BORRAR Y PREVENIR

El sol es uno de los factores que más favorecen la aparición de manchas, pero no el único. Los cambios hormonales y otros factores medioambientales también pueden ser las causantes. Debemos usar cosmética con ingredientes correctores de la pigmentación que no sean muy agresivos como el extracto de lúpulo, que regula la melanina o la vitamina C de nueva generación, que aporta luminosidad.

Por supuesto, la protección solar nos debe acompañar todo el año si lo que nos preocupan son las manchas. El SPF no solo es para el verano. Pero mientras luchamos para prevenir o atenuar las manchas con productos específicos no nos olvidemos de usar un maquillaje de alta cobertura en textura polvo, que será el que mejor las camufle.

ACNÉ, CAMUFLARLO Y TRATARLO

El estrés, la contaminación, el uso de cosmética inadecuada y los factores genéticos influyen en la aparición del acné. Existe un buen número de productos cosméticos que ayudan a tratarlo con ingredientes como el retinol y los ácidos glicólico y salicílico, que exfolian y disminuyen la inflamación que causa.

Un tratamiento base sería la limpieza dos veces al día y, después de ésta, hidratar (por la mañana), aplicar protección solar y maquillar. Por la noche, aplicar sérums o fluidos concentrados con activos antiacné y volver a hidratar.

 

Mediale

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