Los hábitos son fundamentales a la hora de comer bien y de forma saludable. A su vez, lo es comer de forma variada e incorporando todo tipo de alimentos.

1. Un cambio disfrutable. “Mantener unos hábitos saludables es compatible con disfrutar de la cocina y conservar un peso saludable”. De hecho, comer de forma sana es sinónimo de comer divertido y colorido.

2.Come despacio. Así le dará tiempo a tu cuerpo a segregar grelina, la hormona de la saciedad. Este efecto, explica Alós, tarda unos 20 minutos en llegarle al cerebro. Si comemos lento, esta hormona hará que a nuestro cerebro llegue la hormona saciante antes de habernos terminado el plato, evitando así que queramos comer en exceso.

3. Persevera. “Cuando una receta no sale, mucha gente se desmotiva, pero es un proceso de aprendizaje continuo y con un poco de constancia y motivación es posible aprender a cocinar de forma sencilla”, explica la nutricionista Raquel Bernácer. Como hemos dicho, comer sano es divertido y también debería serlo cocinar estas deliciosas recetas.

4. Asimila. “Diviértete cocinando. Es importante: que en el plato haya siempre mucho color y destierra de tu despensa los procesados”, aconseja Alós que defiende que “no somos lo que comemos, somos lo que asimilamos porque dos personas que comen y se mueven igual no pesan lo mismo”.

Come con color: 

Pura energía

”El licopeno es el pigmento responsable del color rojo. Tiene propiedades antioxidantes y evita el daño celular. El jugo de tomate crudo es una fuente pobre en licopeno ya que éste no puede ser absorbido. Lo ideal para que se realice esta absorción es cocinar el tomate con alguna grasa como el aceite de oliva”, explica la Dra. Montse Folch.

Buena salud

“El color verde se debe a un pigmento especialmente saludable: la clorofila. Hace que aumente en nuestro organismo la cantidad de hemoglobina. También aporta potasio, vitamina B (ácido fólico), calcio, vitamina C, betacarotenos, luteína –que protege la retina del sol y blinda del daño celular– y fibra”, apunta Folch. El brócoli o las judías verdes son un buen ejemplo de ello.

Más defensas

De la zanahoria a la naranja. Todos los alimentos amarillos o anaranjados son una fuente excelente de betacarotenos, que son precursores de la vitamina A. La Dra. Folch describe sus propiedades: “Aumentan las defensas, previenen enfermedades cardiovasculares y degenerativas como la arteriosclerosis y favorecen una buena visión”. Que la zanahoria mejora la vista, es algo difundido entre la sociedad, pero existen muchos otros alimentos que también lo hacen.

Antioxidantes

Arándanos, higos, maracuyá, col lombarda, remolacha… “Son morados y azulados gracias a un potente pigmento antioxidante llamado antoniacina que forma parte de la extensa familia de los flavonoides. Previene la aparición algunos tipos de cáncer como el de colon y que otros como el colorrectal se ralenticen”, añade Folch. Todos estos alimentos son perfectos para desayunos o postres saludables. Son muy funcionales y versátiles.

Paimún

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