“La música es el lenguaje de los espíritus” Khalil Gibran.

¿Cómo se relaciona la música con nuestro cerebro?

En primer lugar vamos a abordar el aspecto físico: el sonido es el movimiento de las moléculas de aire que se mueven en forma de ondas de diferentes tamaños y formatos. Las ondas lentas y largas son los graves y las ondas cortas y rápidas, los agudos. Este movimiento a través del aire, golpea nuestro tímpano que se encuentra dentro de nuestros oídos y transmite esta vibración a nuestro cerebro. Entonces, el cerebro convierte estas vibraciones en información para distribuirla a sus diversas áreas. Sí, la música es a través del sonido, pero estas vibraciones se pueden sentir en la piel, lo que permite, por ejemplo, a las personas con limitaciones auditivas bailar al ritmo de una canción.

Música y las emociones

En una investigación realizada en el 2010, investigadores de la Universidad McGill en Montreal (Canadá), seleccionaron diez voluntarios de 19 a24 años entre los 217 que respondieron a un anuncio solicitando personas que sentieran señales de placer extremo al escuchar música. Gracias a diversos dispositivos de diagnóstico por imagen, midieron la liberación de dopamina y la actividad cerebral. Al mismo tiempo, los sensores informaron la frecuencia cardíaca y respiratoria de los voluntarios, así como su temperatura y agitación en los signos de placer a nivel de la piel. Los resultados fueron publicados en la revista “Nature Neuroscience” en el 2011:

“El núcleo “accumbens” se activaba mientras el grupo investigado escuchaba canciones que consideraba agradables y disminuia su actividad cuando los voluntários escuchaban música que les desagradaba o les era indiferente”, concluyeron los investigadores. El placer de escuchar música estimula el cerebro liberando dopamina (neurotrasmisor associado a la expresión de las emociones), activada por el núcleo accumbens. Este nucleo esta directamente relacioando con el sistema de placer y recompensa del cerebro. “Nuestros estúdios nos permiten comprender por qué la música se puede utilizar con eficacia en los rituales, la publicidad o  en las películas para inducir estados de ánimo”.

Actividad Neuropsicológica

En 1985, Barbizet Duizabo clasificó la música como una actividad neuropsicológica que se asocia con diversas funciones cerebrales:

  1. Capacidad auditiva para prestar atención y evaluar los componentes musicales (ritmo, melodía, armonía).
  2. Capacidad visual que permite poder leer una pieza musical.
  3. Un motor que abarca el manejo de instrumentos musicales.

“La música es todo lo que no se dice, todo lo que no se ve” Ennio Morricone.

Los elementos de la música y cómo cada uno opera em las diferentes áreas de nuestro cerebro:

El ritmo se mide por BPM (compases por minuto), que es la sucesión de sonido y pausa. Semejante a los latidos cardiacos, que también se miden en BPM. El ritmo no sólo afecta a la frecuencia cardíaca y en consecuencia, el pulso, sino que también la velocidad de la respiración. Acelerando el ritmo o bpm, estamos fomentando el suministro de euforia. Por otra parte reduciendo el bpm a niveles bajos, contribuímos a la relajación, a la calma.

Podemos definir la melodía como una sucesión de notas musicales. Lo que se hace al silbar o cantar una canción. La melodía está asociada con nuestra memoria. La música entra en la memoria, sin pedir permiso, sin preguntar si lo desea. Es muy curiosa cuando uno se encuentra tarareando una canción que no le gusta, ¿verdad?

La armonía es la sucesión de acordes musicales. Los acordes son formados por tres o más notas musicales que suenan al mismo tiempo. Esta combinación de notas se divide en acordes mayores y menores. Los tonos más altos nos llevan a una sensación de positividad, alegría, asimismo los tonos o escalas  menores nos provocan una cierta melancolía, introspección y tranquilidad.

Las notas del cerebro

El productor musical y neurocientífico estadounidense Daniel J. Levintim en su libro “La música en el cerebro: La ciencia de una obsesión humana” del 2011 describe el desarrollo de nuestros patrones musicales. La música en la adolescencia es el punto de inflexión de las preferencias musicales. En esta fase de auto-descubrimiento las canciones representan una fuerte carga emocional. Según Levintim, los neurotransmisores actúan en conjunto para almacenar estos recuerdos como algo relevante. En la etapa adulta, se asociarán las canciones adolescentes como canciones sorprendentes y significativas.

Levintim hizo un mapeo del comportamiento de los componentes musicales en las diferentes áreas del cerebro:

-La canción familiar (melodía) moviliza el hipocampo – el centro de la memoria – y subsecciones del lóbulo frontal, la corteza frontal inferior (ubicado en la parte inferior del lóbulo frontal).

-El ritmo (a seguir a través de los pies o mentalmente) opera en la regulación temporal de los circuitos del cerebelo.

-La orquestación musical (armonía) activa el cerebelo y el tronco cerebral, los sistemas cognitivos más avanzados, como la corteza motora (lóbulo parietal) y las regiones conectadas a la planificación en los lóbulos frontales, la parte más avanzada del cerebro.

-La lectura de una partitura trabaja con la corteza visual situada en el lóbulo occipital en la parte posterior de la cabeza.

-Oír o recordar la letra moviliza centros de idiomas en los lóbulos frontal y temporal.

Kiko Fernandes: Profesor de Comunicación Social de la Universidad Católica de Río de Janeiro. Y socio-productor Speedball Musical Productions.

 

Mediale

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