Quiero compartir lo que considero son los puntos fundamentales del desarrollo y crecimiento personal. Para hacer esto me he preguntado cuales han sido los hitos fundamentales en mi camino de crecimiento por los últimos veintiocho años, diez y siete de los cuales me he dedicado a trabajar como terapeuta.

He pensado en una suerte de mapa del buscador espiritual…una guía del trabajo interno. Un punto no mencionado pero que es la base fundamental del trabajo con cada una de estas áreas es la consciencia, el darse cuenta, ampliando nuestra capacidad de percatarnos de nosotros mismos a través de la constante auto-observación.

La mayoría de estos once puntos son el resultado de mis experiencias personales y también el resultado de mi exposición a las visiones y experimentos de personas que de alguna manera han sido maestros en mi camino.

I.-Resolviendo las raíces básicas: el sexo, el amor y el dinero. Este primer punto involucra tres áreas que pueden aparecer transversalmente en el proceso de crecimiento personal, pero en mi opinión, nadie se puede declarar auto-realizado si no ha resuelto su relación con ellos. Estas son las raíces del árbol de la expansión de la consciencia.

El sexo se refiere a la relación con mi propia sexualidad y mi potencial para experimentar placer, deshaciéndome de las represiones, los tabúes y las inhibiciones en relación con mi cuerpo y el de un otro. Tiene que ver con mi capacidad de sentir y entregar bienestar sensorial con mi sensualidad y mi cuerpo. Puedo suponer que una persona que ha tenido diversas, satisfactorias y profundas experiencias sexuales será más rica interiormente en este punto que alguien que ha solamente compartido con una persona o ninguna.

Con amor, me refiero al desarrollo de mi capacidad de amar y ser amado, con el establecimiento de relaciones afectivas y amistosas profundas y satisfactorias; con mi capacidad de contactarme con el otro.

Respecto del dinero, me refiero a ser capaz de proveer el sustento necesario para una vida satisfactoria y enriquecedora. Esto incluye la independencia económica. No puedo suponer ser libre si alguien más me está financiando esta libertad. Este es el comienzo del proceso de pararme en mis propios pies. Mi experiencia es que cualquier intento de moverse hacia niveles más sofisticados o sutiles de trabajo consigo mismo si estos 3 puntos no están resueltos será siempre inútil, en el mejor de los casos y en el peor una excusa intelectual y un escape para no enfrentar estas áreas no resueltas.

 

II.-Deshacerse de los padres. Esto no se refiere a deshacerse de los padres físicos, sino a su influencia en nuestra vida como adultos. Se refiere a distinguir y eventualmente extinguir las voces paternas de nuestra mente. Este paso es fundamental en la diferenciación entre un estado psicológicamente adulto e infantil. Es parte del proceso de pararnos en nuestros propios pies y comenzar a funcionar desde nuestra propia comprensión y visón de mundo. También es la forma de dejar de luchar con ellos y su influencia. De hecho nuestro conflicto con ellos no estará resuelto hasta que internamente hayamos dejado de luchar con su influencia. El conflicto sólo se resuelve cuando estos han sido integrados a nuestra psique como modelos de referencia primarios que han sido trascendidos.

 

III.-Expresar las 4 emociones básicas. La mayoría de los seres humanos adultos se encuentran fuera de balance respecto de su capacidad de experimentar y expresar no restrictivamente sus sentimientos y emociones. Existen cuatro emociones básicas o llamadas de supervivencia, ya que la posibilidad de sentirlas y expresarlas se encuentra asociado con un importante aspecto de la salud psicológica.

Estas emociones son: La rabia, la pena, el miedo y las emociones de expansión como la alegría o el amor. Es fundamental recuperar nuestra habilidad de vivir y expresarlas. Nadie se puede considerar en un camino real de crecimiento si tiene bloqueado la experimentación o expresión de alguna de ellas. Los trabajos terapéuticos de origen Reichiano y neo-reichiano, así como las meditaciones activas de Osho son excelentes formas de destrabar este aspecto del trabajo interno. Esta área tiene que ver con la recuperación de la capacidad de sentir.

IV.-Aprender a soltar el control. En este punto es fundamental el trabajar con el cuerpo. El soltar el control se refiere a dejar que nuestro proceso racional esté todo el tiempo controlando lo que el organismo siente o desea. El trabajo corporal nos ayuda a reconocer y apoyar las sensaciones físicas que la mayoría del tiempo ocurren bajo el umbral de nuestra consciencia. Aprender a soltar el cuello al bailar, por ejemplo, e incluso aprender a bailar permitiendo  que la música nos mueva. Que el baile no sea una repetición de movimientos mecánicos aprendidos en la adolescencia, sino una forma de expresión creativa donde el bailarín se disuelva en la danza y los movimientos sean espontáneos y no planificados.

También en este punto es importante el dejar ir la actitud física con la que nos presentamos frente a los otros y descubrir que nuestro organismo tiene la capacidad de lidiar físicamente con el encuentro con otros seres humanos sin que necesitemos cultivar una forma, una máscara de presentación social.

V.-Habitar la vulnerabilidad y utilizar la autoexposición como método de salida de la tensión emocional. Esto se refiere al abandono de nuestra actitud defensiva automática hacia la vida y a gente. A lo largo de nuestra vida muchas veces fuimos heridos, agredidos, ignorados, rechazados o des-valorados en nuestro encuentro con otros seres humanos, en nuestra familia, en el colegio, etc. Estas experiencias dejaron profundas heridas en nuestra psique y nos hicieron generar sistemas defensivos como una manera de protegernos frente a la posibilidad de nuevas amenazas emocionales. También es posible que nuestras necesidades como niños no hayan sido satisfechas por nuestros padres y que necesitamos desarrollar mecanismos de defensa para lidiar con el dolor de estas necesidades insatisfechas y alejarlo de nuestra consciencia. Como sea, lo más probable es que como adultos tengamos sofisticados sistemas defensivos y mascaras en nuestra relación con el medio ambiente y los otros.

La expresión más extrema de defensividad es la insensibilización, el no sentir, como una manera de no sufrir o no tener que lidiar con algo que no queremos cambiar. Bajo esta forma defensiva está la rabia y el resentimiento y usualmente este nivel es una forma de no sentir el dolor que está detrás y culpar a algo fuera de nosotros por nuestra experiencia; bajo esto está el dolor emocional, el sentirnos dolidos, heridos; bajo el dolor esta la desesperanza, la sensación de no poder cambiar las cosas en nuestro favor; y bajo esta el desamparo, la más profunda e incómoda experiencia emocional. Este desamparo, esta sensación de vulnerabilidad extrema es la puerta de entrada y salida a la tensión emocional. Todos los niveles defensivos antes descritos son una forma de no sentir esta vulnerabilidad, que de alguna manera se siente como muerte, debido a que nuestras tempranas experiencias de privación emocional nos conectan con el hecho de no poder sobrevivir solos como infantes. Pero es justamente enfrentando y estando con esta experiencia lo que produce la liberación de las defensas automáticas.  El método…en lo social, con los otros, es la autoexposición, en lo íntimo, el permitirme estar dolido y sentirme desamparado sin hacer nada por escapar de ello. Aquí ocurre la magia…la tensión y la angustia desaparece.

VI.-Deshacerse de condicionamientos ideológicos.  A la base de la mayoría de nuestros sufrimientos están las ideas de “como” deberían ser las cosas. Nuestros valores y sistemas de creencia. Sean estos religiosos, políticos o culturales. Tenemos ideas fijas respecto de lo que es. Y el universo no tiene la obligación de satisfacer estas ideas. Y cuando este no satisface nuestras expectativas… sufrimos. Estamos todo el tiempo peleando con todo y todos por como se supone tendrían que ser las cosas. Nos hemos envuelto en ideales de cómo ser o no ser y estas estructuras van chocando todo el tiempo con la vida y su realidad. No hay verdadera evolución personal o interpersonal sin el abandono de nuestras ideas, ideologías y valores.  Este es el comienzo de la vida sin lentes de colores y mapas creados. Este es el comienzo del crecimiento real, no del recauchaje intelectual, sino del salto a lo desconocido. Muchas personas se quedan pegadas al llegar a este punto. Les resulta absolutamente insoportable el vivir sin guiones internos que le digan que hacer o sentir y prefieren cambiar uno por otro o camuflar el antiguo bajo nuevos ropajes. No es fácil dejar ir los bastones ideológicos, sobre todo los religiosos, pero es siempre útil el reconocer que sólo aquello que hemos experimentado directamente nos pertenece…lo demás son sólo teorías. Las creencias religiosas, de cualquier tipo, son ansiolíticos psicológicos. La creencia en Dios cumple la función de alejarme de la angustia de sentirme desamparado, sólo, sin sentido o propósito. Toda creencia oculta la más profunda duda…por eso necesito creer… porque en el fondo yo no sé. Si supiera, no necesitaría creer en ello.

Esta fase quizás no termina nunca. Ya que nuestra mente tiene la tendencia a estructurarse alrededor de “verdades” estables y será necesario estar todo el tiempo desmantelando nuestras propias configuraciones internas.

VII.-Hacerse cargo de uno mismo. Reconocer que soy el constructor de mi experiencia. Que son mis trancas, sistemas de creencia y vivencias pasadas las causales de mi vivencia frente a un fenómeno. Es el ver que no hay ningún evento que en si mismo me pueda hacer sentir bien o mal. Todo depende de cómo consciente o inconscientemente decido relacionarme con él.  El dolor, el placer, la rabia o la alegría son procesos creados por mi organismo de acuerdo a sus propias estructuras psicológicas. Nada afuera puede gatillarlos independiente de mi valoración del evento.

Es el aceptar que todas mis opiniones hablan de mis juicios y no de lo que ocurre fuera de mí. Y por último, es el reconocer que no hay a nadie a quien echarle la culpa por mi desgracia o felicidad. Todo es mi responsabilidad… al cien por ciento, todo el tiempo.

VIII.-El estar con lo que es. Si nos observamos profundamente, nos daremos cuenta que la mayoría de las actitudes que tenemos hacia lo que nos ocurre, más que una manera de lidiar con las cosas, son formas estructuradas para arrancarnos de la experiencia de sentir lo que estamos sintiendo. Queremos “trabajar”, “procesar” o “meditar” sobre algo justamente como una forma de no estar en contacto con la incomodidad de estar en lo desconocido de simplemente estar presente con un fenómeno sin hacer nada al respecto. Deseamos “trabajar” el dolor emocional, pues no queremos estar en ello. Constantemente caemos una y otra vez en nuestros patrones disfuncionales de conducta, pues preferimos esto a no saber que hacer o sentir.  Es más, es posible que toda nuestra onda espiritual o de crecimiento personal sea simplemente una forma de escape más para no encontrarme con lo que es… momento a momento.

IX.-Amigarse con lo impredecible. Con esto me refiero a ver el hecho innegable que toda búsqueda de seguridad en un viaje en vano. Este fenómeno no existe en este universo.  Puedo “tener” una sensación de seguridad, pero esta no pertenece a la naturaleza misma de las cosas.  La mayoría de nuestros recursos psicológicos están dirigidos hacia lograr la tan anhelada seguridad ya sea económica, afectiva, existencial, etc. La vida es impredeciblemente insegura… y no hay nada que hacer al respecto. Nuestra tarea como gente interesada en el crecimiento tiene que ver con entender este hecho y aprender a vivir en la inseguridad, pues buscar la seguridad es buscar la muerte… que es lo único seguro que existe. Muchos de nosotros al no poder enfrentar este hecho decidimos adormecernos confortablemente, dejando de sentir, suicidándonos a 70 años plazo.

X.-Soltar el apego a conceptos sobre el sí mismo. Este es un punto difícil ya que la mayoría de nosotros tenemos una inversión emocional en tener una idea definida de quienes somos…independiente de lo que ocurra afuera. Ahora, esto es difícil, pues inevitablemente nuestro organismo va a ir respondiendo a los fenómenos externos dependiendo del contexto  y el tiempo en que estos ocurran. No es posible estar vivo y responder momento a momento a lo que la vida nos trae y además tener una idea sólida de quienes somos, pues quienes somos dependerá de lo que estemos experimentando y esto cambiará momento a momento. Muchas de las angustias psicológicas provienen justamente de este punto: me encuentro con sentimientos y comportamientos que no me calzan con la idea que yo tengo de quien soy, así que trato de negarlos y reprimirlos para que no amenacen mi status quo personal. Como resultado me pongo tieso, controlador, insensible y más y más mecánico en mi forma de ser. O en el mejor de los casos vivo con la angustia de sentir que no soy quien yo creía que yo era.

 

XI.-Volver a casa: la gratitud. Esta es la puerta de salida y el cierre de lo pendiente o inconcluso de nuestras vidas. El reconocer el aporte que cada experiencia ha tenido en la construcción de nuestras vivencias, visiones, comprensiones y camino de vida, sin importar cuan dolorosas o incómodas hayan sido, es la única forma de liberarnos de las cadenas de nuestro pasado. De hecho este para mí es el signo de que alguien ha llegado a casa: Siente una enorme gratitud por lo vivido, por las personas y situaciones encontradas. No siente que nada ni nadie le deba nada y tampoco resiente el camino caminado.  Esta gratitud no es algo que se pueda cultivar como una actitud, no se puede “practicar”… es el resultado de la propia evolución y la consciencia de la absoluta auto-responsabilidad por absolutamente todo lo experimentado en este camino.  No puedo tratar de ser agradecido. Si no lo siento espontáneamente, es simplemente una señal de que en algún punto no quiero hacerme cargo de mi mismo y pienso que alguien o algo me hizo daño. Por lo tanto aún estoy pegado en esta actitud infantil de no ver que fui yo el que se puso en la situación que resultó en daño emocional o incomodidad.

El Agradecimiento es el paso último de apropiación de las proyecciones, sentimientos y vivencias. Es el “gracias” a la existencia por todo y todos es, como decía Amado Nervo, el decir: Vida nada me debes, Vida estamos en paz.

Mediale

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.