…Por Revista Bienestar y Salud 

Existe bastante evidencia que “algo” está afectando a las colmenas de abejas, algo que les está provocando la muerte. En el país del norte ya tienen cifras de que  la mortandad de colmenas llega a los 10 millones y le pusieron un nombre a ese “algo” CCD: Colony Collapse Disorder (Síndrome de Colapso de la Colmena). Varios salieron con hipótesis apocalípticas, los más extremos decían que estamos prontos al final del mundo, otros que era una peste desconocida, como aquellas pestes de los seres humanos del medievo que nadie sabía a qué se debían y caían por miles. Por último, otro grupo que creía que se trataría de un ciclo normal de mortandad pero varios  intuíamos (y sabíamos) que este problema de mortandad masiva se debía al uso indiscriminado de plaguicidas, pesticidas y al tipo de alimentación que reciben las abejas. Especialmente pensando en que las colmenas de abejas cumplen un rol importantísimo para la polinización del 75% de las especies vegetales (dentro de éstas los frutales) de todo el mundo.

Por otro lado, hay que entender que las abejas son bastante libres en su vuelo y que alcanzan hasta 6 kilómetros a la redonda, por lo tanto puede que alguien esté fumigando y pensando que no hay problema en su actividad por que él no tiene colmenas de abejas pero, éstas pueden llegar de distintos lugares a recolectar polen o néctar.

Según algunos estudios realizados por la Universidad de Maryland  y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos históricamente ha estado prohibido el uso de insecticidas mientras exista polinización de huertos, por ley debe ir indicado en las etiquetas, sin embargo, no hay prohibición en el uso de fungicidas  y serían éstos los que están contaminando el polen que consumen las abejas. Según muestras tomadas en huertos de Cranberry y sandias, en promedio el polen recolectado en las colmenas tenían 9 tipos de plaguicidas distintos pero tuvieron muestras que llegaron a tener 21 tipos de químicos agrícolas.  Concluyeron que de éstos 8 tipos de fungicidas estaban asociados al aumento de infección por Nosema ceranae  un hongo parásito que causa la muerte en abejas, ya que afecta su sistema traqueal. Se relacionó, específicamente, un tipo de fungicida los neonicotinoides con las muertes por infección de Nosema y en abril este pesticida fue prohibido por 2 años, en ese país. En Europa fue discutida la moción de prohibir este tipo de agro químico aunque Alemania, Francia e Italia ya los tienen prohibidos desde el 2008.

 

Sin embargo, investigaciones posteriores no han sido concluyentes a que esta sería la causa del CCD, en algunos casos han observado que se combina con un virus y es esta combinación la que lo hace letal. Lo que nos queda claro es el gran uso de agroquímicos utilizamos que alteran el ciclo natural de las abejas y la limpieza de nuestro medio ambiente.

Las enfermedades dentro de las colmenas son comunes y variadas e históricamente el hombre ha sabido como mantener el equilibrio sin embargo, en las últimas dos décadas el uso de plaguicidas ha aumentado en tal cantidad y además se han incorporado especies genéticamente modificadas a los campos lo que permite un uso aún  mayor de este tipo de sustancias.

Un dato impresionante: Este año se utilizó el 60% de las colmenas sobrevivientes de todo Estados Unidos para polinizar un solo cultivo, el de las almendras en California. La situación con las abejas los tiene profundamente preocupados.

Cómo estamos  en Chile?

En Chile somos más lentos para reaccionar, creemos que es un problema que ocurre en lugares lejanos. La verdad es que hay varios apicultores que se quejan de una alta mortandad de sus colmenas y además del uso indiscriminado de plaguicidas y químicos por las empresas agrícolas, no sólo de aquellos que polinizan con abejas.  

En un estudio realizado por la Universidad Austral de Chile con 2500 mieles de distintas zonas geográficas de Chile se contabilizaron hasta 23 tipos de pesticidas y hasta la presencia de DDT, un plaguicida prohibido por el SAG y que se hizo famoso en los años 70 por causar abortos y malformaciones.  El académico a cargo es enfático en recalcar que las cantidades son muy pequeñas y que por lo tanto, no tendrían efectos dañinos en el ser humano pero sí en las abejas.

No existe consenso con respecto a cuál sería la causa de este síndrome del colapso de la colmena, que algunos han llamado el sida de las abejas ya que sería su sistema inmunológico el que se vería más afectado.

Otro problema que tenemos en nuestro país y que probablemente también sea común en otros lugares del mundo son los alimentos que le damos a nuestras colmenas. No mucha gente sabe que durante el invierno es necesario alimentar a las abejas ya que, aunque invernan y tienen mucha menos actividad que en primavera y verano, necesitan respirar, mantener la temperatura en la colmena y a la reina. Lo ideal es alimentarlas con su propia miel (requisito indispensable si se tiene certificación orgánica), pero como la cantidad de miel cosechada fluctúa mucho de año en año, muchos apicultores optan por otras alternativas, desde fructosa, azúcar disuelta en agua, o machacado de maíz. Esto último es muy grave ya que las abejas no están acostumbradas a este u otro tipo de alimento ajeno a la dieta normal de las abejas.

Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos por la inocuidad de los alimentos que consumimos y cómo muestras acciones tienen profundas repercusiones en el medio en que vivimos.

Ya somos muchos los que nos preocupamos por la calidad de los productos que consumimos. Es fundamental que los apicultores empiecen a incorporar dentro de sus prácticas la trazabilidad de los productos que cosechan. Que significa esto? Que tengan los registros de todas las actividades que se realizan en sus colmenas y de los lugares donde ellas van a picorear (recolectar polen y néctar). Que se trasparente cuáles mieles están libres de contaminantes y cuáles han sido cosechadas después de polinizaciones. Que se tenga acceso a los registros y que tengamos una normativa más estricta al respecto, que se hagan fiscalizaciones que puedan medir la calidad de la miel.

Lo mismo corre para los otros productos de la colmena ya sea polen, jalea real o propóleo.

En el caso del propóleo producido por Laboratorio Rotterdam llevamos junto a Apícola Verkruisen más de 25 años preocupados de la trazabilidad de nuestras materias primas. Nuestra relación con los apicultores que nos proveen de propóleo es cercana y continua. Se los visita en terreno y se observa y evalúa en su manejo de colmenas.

Lo anterior es crucial para contar con los más altos estándares de calidad en propóleo.

Por eso estamos confiados cuando recomendamos nuestro propóleo, el cual se puede utilizar oralmente y en forma tópica, por ejemplo, en  heridas ya que es un excelente cicatrizante (gracias al éster del ácido cafeico (CAPE), al ácido cafeico y la quercetina).

Para prevenir resfríos y enfermedades respiratorias es ideal tomarlo dos veces al día, 16 gotas diarias, dependiendo de la edad, pero este propóleo se puede utilizar en niños pequeños mayores a 2 años ya que es el único en Chile que no contiene alcohol etílico.

En el caso que se quiera utilizar como antibiótico  y antiviral natural ( por su gran cantidad de galangina y ácidos benzoico, ferúlico y cafeico) para infecciones lo ideal es tomarlo entre 3 a 4 veces al día, la misma dosis anterior dependiendo de la edad de la persona.

También tiene excelentes resultados como inmunomodulador, en otras palabras para fortalecer el sistema inmunológico y contar con mayores y mejores defensas contra todo tipo de enfermedades por su alto contenido en flavonoides que incrementan el número de linfocitos y anticuerpos específicos. La dosis para la mantención del sistema inmunológico, para una persona sana,  es tomar todos los días 1 vez al día.

Su gran cantidad de antioxidantes lo hace ideal para prevenir enfermedades cardiovasculares, como la arterosclerosis, reuma y cáncer ya que el propóleo remueve radicales libre a través  de los polifenoles presentes.

En el caso de que se quiera tener una dentadura sana, fortaleciendo el esmalte dental y propiciando el buen aliento se aconseja hacerse enjuagues luego de cada cepillado de dientes.

Contáctenos y visite nuestra página web www.laboratoriorotterdam.cl para mayor información.

 

 

Lahsen1

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