…Por Darío Gabriel Geier

Hay dos temas importantes a encarar en nuestro proceso: el paradigma de la Dualidad y la influencia del Ego.

DUALIDAD
La dualidad nos acompaña en todo lo que experimentamos. Vivimos en dualidad hace tanto tiempo que nos cuesta imaginarnos que pudiese existir otra forma de ver nuestra realidad. Esta dualidad se manifiesta en nuestra vida a través de polaridades, como por ejemplo: bien y mal, frío y caliente, masculino y femenino, arriba y abajo, adentro y afuera, etc.

¿Cómo sería entonces la no dualidad? ¿Podemos ver más allá de la dualidad?
Podemos aprender a percibir en forma no dual. Es entrar en una consciencia diferente, lo cual de por sí es un ejercicio interesante. El ver más allá de la dualidad empieza entendiendo que las dos formas o polaridades son dos estados de lo mismo: frío y calor por ejemplo son dos estados de la misma energía. El siguiente paso sería ver esas dos polaridades integradas, sin verlas como dos posibilidades separadas.
Vamos a ver un par de ejemplos:

Tiempo
Nuestra forma de percibir y el tiempo es dual, pasado y futuro. Desde el punto en el que estamos, el cual llamamos presente, podemos mirar hacia atrás y hacia delante, y es todo lo que hay desde nuestra perspectiva.
Imaginemos que ese tiempo es una línea, nuestro pasado está a la izquierda y nuestro futuro está a la derecha. Dentro de la línea hay un punto que representa nuestro presente. Cuando estamos en el punto, vivimos dentro de la línea del tiempo y la percibimos como dijimos antes. Ese sería la representación del tiempo de una vida.
Ahora imagínense pudiendo ver esa línea desde afuera, así como vemos una línea dibujada en un papel. Desde esta perspectiva, vemos todo el tiempo junto, tanto el pasado como el futuro. De hecho, desde afuera poco sentido tiene pensar en un antes y un después, ya que lo vemos todo junto simultáneamente.

Mente – Emoción
Estas son dos polaridades típicas. Vemos en general dos formas de percibir y resolver los temas que se nos presentan, siendo racional o emocional. Estas dos formas se las asocia también con las energías masculina y femenina respectivamente. Parte de lo que buscamos en nuestro trabajo de crecimiento es un balance entre estas dos formas. Cada persona encuentra su propio balance, según su propia personalidad. Este balance es también subjetivo, y desde las distintas perspectivas personales alguien puede sentirse balanceado y para otra esa misma persona sería demasiado mental o demasiado emocional.

Entonces, ¿cómo se logra ese balance?
Si lo vemos reflejado en nuestro cuerpo, lo mental está ubicado en la parte superior del cuerpo y lo emocional en la parte inferior. En el medio está el
Corazón. Y así como está diagramado en el cuerpo es como funciona. El corazón es un integrador, en este caso integra estas dos polaridades. Al activarse el corazón ahí mismo se empieza a activar la Compasión. El desarrollo de la Compasión es importante por varias razones, una de ellas es que es la Compasión la que integra las polaridades. Desde la Compasión no hay dualidad, o sea que la Compasión no diferencia entre lindo y feo, rico y pobre, bien y mal, masculino y femenino, mental y emocional.

La Compasión integra polaridades. Al actuar desde la Compasión lo hacemos sin notar las diferencias. Las diversidad es percibida como distintos matices del Uno.
En el cuerpo, la Compasión se activa en el Corazón integrando todas nuestras polaridades.

EGO
Una forma de ver el Ego es como una capa que nos rodea, nos contiene, contiene nuestra consciencia. Esta capa está creada por nuestros atributos y creencias. Nos vemos reflejados en ella y nos creemos que somos solamente eso que nos refleja. Al estar activo filtra la información que viene de afuera. Esto quiere decir que lo que percibimos de nuestro entorno es lo ya conocido, ya que el Ego filtra todo según lo que ya conoce. De ahí que vemos a las demás personas como reflejo de quienes somos. Vemos sólo lo ya conocido.

¿Se puede ver más allá? ¿Cómo se aprende entonces cosas nuevas?
Sí, podemos ir más allá del Ego, expandirnos. Cada vez que hacemos un trabajo para liberar un patrón, un bloqueo o un miedo, la capa del Ego se expande, cambia su vibración, por ende, el filtro se actualiza. La forma de crecer es salir de lo conocido, sólo ahí podemos empezar a aprender algo diferente y posiblemente llegar a lo verdadero de una forma más objetiva. Si actuamos solamente a través del filtro del Ego creamos una ilusión de aprendizaje, sólo fortalecemos lo que ya somos.

Cuando la Compasión se active en nuestro Corazón, la capa del Ego desaparece, nos conectamos de una manera diferente con el entorno.

El curso QUIETUD te ayuda a tener una perspectiva más allá de la Dualidad y el Ego.

Ese es el estado de QUIETUD. Un instante de QUIETUD es donde realmente se activa la Compasión.

(Continua en el próximo número)

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