Son muchas las ocasiones en las que el ser humano se ve implicado en problemas de comunicación, bien sea a nivel laboral, familiar o hasta social, donde ninguna de las partes logra llegar a un acuerdo de manera pacífica, perturbando de esta forma la armonía en la vida cotidiana de los implicados.

Este tipo de situaciones, son las que requieren de un profesional, con la intención de favorecer y mejorar las relaciones humanas.

A través del uso de un método alternativo para la solución de conflictos como lo es la Mediación, se entregan herramientas y espacios a cada persona de ser escuchado, trabajando así, con un tercero imparcial que sirve de contención y apoyo para que las partes logren una eventual solución pacífica a su problemática.

Según Ángela Arancibia, Directora y fundadora de Mediale, “el mediador debe facilitar la comunicación y escuchar activamente los puntos de vista de ambos participantes, pero sobretodo ayudar a las partes a que ellos mismos encuentren los puntos de encuentro que satisfagan sus necesidades”.

El mediador, “al hacer una radiografía completa del problema en cuestión, intenta devolver a las partes su autonomía de decisión a la hora de resolver sus problemas y diferencias, donde el reconocimiento de los enfrentados, ante la imposibilidad de acordar una solución negociada, hace legitima su actividad” tal como lo explicó Javier Ales, presidente de FIMEP (Foro Internacional de Mediadores Profesionales), en su artículo “La mediación ‘sana’ las relaciones humanas”.

Es así como utilizar este método de resolución de conflictos alternativo, ayuda a las personas a trabajar de manera integral sus divergencias y ser capaces de lograr una vida más armónica, gracias al uso consciente de las herramientas de la comunicación y la escucha activa, además de saber compartir y ser flexibles en sus relaciones.

Paimún

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