En tiempos actuales, con la mala alimentación y el sedentarismo, es cada vez más común ver niños, jóvenes y adultos con el mal del hígado graso. Si esta enfermedad no es bien tratada las consecuencias pueden ser fatales. Aprende a prevenirlo y favorecer la recuperación.

Órgano fundamental

El hígado es un órgano fundamental (no se puede vivir sin él) en la estructura orgánica de un ser humano. Entre sus funciones, esta visera, procesa toxinas, purifica sangre (síntesis plasmática), ayuda a digerir grasa por medio de la bilis, recauda energía (vitamina y glucógenos) y colabora a nuestra inmunidad en general. En la medicina tradicional china, se podría decir, que el hígado, sistema hepático en MTC, tiene un rol todavía más preponderante, porque controla el flujo del qui o energía en el cuerpo, por lo tanto a la fluidez de las emociones. Una disfunción en este, puede dar lugar a depresión, insomnio, ira y/o frustración.

Enfermedad

Las enfermedades más comunes que afectan al hígado son las hepatitis y el hígado graso. El término hígado graso se refiere a una amplia gama de alteraciones en este órgano. El desorden fundamental es la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Antiguamente se pensaba que la única causa (es la principal) de engrasamiento del hígado era la ingesta excesiva de alcohol, sin embargo, estos últimos años se han dado más y más casos de personas no bebedoras que adquieren esta enfermedad. Cuando no es por alcohol, esta anomalía pasa a llamarse hígado graso no alcohólico (HGNA). Tanto el hígado graso alcohólico y el no alcohólico presentan alteraciones en el órgano similares.

El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas, en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática. Estos exámenes sugieren la posibilidad de poseer hígado graso, porque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnostico. En esta muestra se puede detectar acumulación de grasa en los hepatocitos, y diversos grados de inflamación y fibrosis -formación patológica de tejido fibroso en un órgano del cuerpo. La mayoría de las personas con hígado graso no necesariamente tiene consecuencias graves producto de la enfermedad.

En mayor porcentaje las personas con hígado graso no desarrollarán una enfermedad con consecuencias graves. Sacando un promedio mundial, aproximadamente el 20% de los sujetos puede reflejar algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente).

Causas y tratamiento

El problema de la esteatosis hepática o hígado graso se podría definir como un mal de estos tiempos, ya que la mayoría de sus causas tienen que ver con malos hábitos: alimentación defectuosa, stress oxidativo, obesidad, diabetes o resistencia insulínica, desnutrición en proteínas y el elevado consumo de alcohol durante la vida. El tratamiento o desaceleración para un hígado graso en sus primeras fases apunta, básicamente, a la normalización del peso, consumiendo alimentos saludables como las frutas y verduras, y aumentando la actividad física, por medio del deporte. También es indispensable evitar el alcohol y los medicamentos químicos.  El consumo de Vitamina B7, también llamada Colina o Vitamina J, ayuda a que la grasa no se acumule ni se deposite en el hígado. En etapas más avanzadas de la enfermedad es necesario acudir un médico especialista para contemplar un tratamiento.

Para no tener que llegar a una estricta tarea de rehabilitación, el mejor método a seguir es la prevención a través de una vida saludable. En primer lugar, moderarse con el alcohol. Además sacar de la dieta la comida alta en grasa y hacer deporte regularmente. Este último quema las grasas, las toxinas, purifica la circulación de la sangre, nos hace sentir mejor y producimos más hormonas beneficiosas para la salud. Con el ejercicio también bajamos el colesterol malo y finalmente, combatimos el hígado graso.

Remedios naturales:

Alcachofa: Tiene pocas calorías, es diurético, ayuda a regular el colesterol y el azúcar en la sangre, beneficiando de forma importante tu salud y disminuyendo la absorción de grasa.

Níspero: Mejora las funciones hepáticas gracias a su efecto depurador sobre el cuerpo.

Rábanos y la remolacha: Ambos ayudan a desinflamar y depurar el hígado, aportando pocas calorías y resultando además muy nutritivos.

Cardo Mariano: La infusión ayuda a mejorar las funciones hepáticas protegiendo el hígado. Las tiendas naturales ofrecen este producto en cápsulas y gotas.

Diente de León: Uno de los depurativos naturales más potentes, ayudando a limpiar el hígado y mejorando la salud hepática.

Boldo: Ayuda a depurar este órgano facilitando su recuperación.

Limón: Limpiador natural más potentes que existen, ayudando a nuestro cuerpo a eliminar las grasas acumuladas.

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