Dado que no se conoce su causa, es muy importante vigilar diferentes factores para no padecer el síndrome de fatiga crónica, ya que pueden influir desde el psicológico a diferentes infecciones.

El síndrome de fatiga crónica, también llamado enfermedad de intolerancia al esfuerzo físico, afecta a numerosos sistemas corporales. Se trata de una enfermedad “nueva”, cuyo término se ha empezado a popularizar muy recientemente. Sin embargo, su prevalencia no ha de ser menospreciada.

Actualmente, se desconoce su causa y su tratamiento. Como hemos dichos, hay muchos sistemas del cuerpo que se pueden ver afectados, ya que su desarrollo es progresivo. En concreto, puede afectar a cuatro sistemas del cuerpo: el inmunitario, el neurológico, el cardiovascular y el endocrino. ¿Quieres saber más sobre este síndrome?

Causas del síndrome fatiga crónica

Si bien se está investigando ampliamente esta enfermedad, los científicos aún no han descubierto la causa principal del síndrome de fatiga crónica (SFC). Debido a este desconocimiento, no se descarta la posibilidad de que se deba a múltiples factores. Entre las principales causas, se barajan las siguientes:

  • Infecciones: se estima que aproximadamente el 10% de las personas que padecen el virus Epstein-Barr y la fiebre Q desarrollan este síndrome.
  • Cambios en el sistema inmunitario: este padecimiento también puede tener su desencadenante en modificaciones que se producen en el sistema inmunitario. Con ello, cambia la manera en la que la persona puede responder a situaciones estresantes o a otras enfermedades. Las implicaciones son peligrosas.
  • Estrés mental o físico: otra línea de investigación que se sigue en la actualidad es la existencia de estrés tanto mental como físico antes de padecer este síndrome de fatiga crónica.
  • Producción de energía: parece ser que la forma en la que las células corporales obtienen energía es distinta en aquellas personas que tienen esta enfermedad. En este sentido, es necesario que se realicen más investigaciones para obtener evidencias científicas y clínicas.

El perfil del paciente con fatiga crónica es mayormente relacionado a las mujeres jóvenes, de hasta 38 años, que se autodenominan “adictas al trabajo” o no pueden decir que “no” fácilmente.

¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

Es la presencia de un cansancio inexplicable durante al menos 6 meses continuos que no se alivia con el reposo, el descanso, las vacaciones o el ejercicio físico. Es decir, no tiene alivio. Además, puede tener como consecuencias numerosas manifestaciones clínicas o alteraciones.

Entre ellas, las más frecuentes son dificultades para memorizar o para mantener la concentración, depresión, dolores musculares, articulares y de garganta, cefaleas, dificultad para reponerse luego de actividades físicas y ganglios inflamados.

Por su parte, el síndrome de fatiga crónica también tiene impacto a nivel emocional y conductual. Las personas más temperamentales que lo padezcan pueden tomar recaudos excesivos en la búsqueda de placer y hasta pueden carecer de audacia.

Para evitar sufrir por la fatiga crónica, se tornan personas más cautas, inseguras, temerosas y pesimistas. También se puede traducir en un mal manejo de la ansiedad, un pensamiento reservado, dificultad para expresar las emociones o el perfeccionismo extremo.

A largo plazo, el síndrome de fatiga crónica desemboca en insomnio. Un sueño poco o nada reparador, altos grados de ansiedad, cambios endócrinos y hormonales, bajada de las defensas. Incluso la posibilidad de que puedan aparecer enfermedades tales como el colon irritable, fibromialgia o hipoglucemia, entre otras.

¿Cómo superar el síndrome de fatiga crónica?

Hacer terapia es la mejor opción para poder evitar los riesgos que produce esta enfermedad. La persona afectada debe comprender que es probable que su estado empeore con el paso del tiempo. Y, para ello, ha de prepararse. Es importante trabajar el autoestima y las habilidades de afrontamiento, en la medida en que sea posible. Esto ayudará al paciente a sobrellevar la enfermedad.

Entonces, reconocer y aceptar los límites es la mejor manera de aliviar este problema. También es importante llevar un estilo de vida más equilibrado, eliminar la hiperactividad, tener más tiempo para uno mismo, hacer ejercicio al aire libre, tener más contacto con seres queridos y hacer un “alto” para evaluar qué es lo que ocurre. Llevar un estilo de vida equilibrado y tranquilo es el mejor remedio contra el síndrome de fatiga crónica.

Lahsen1

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