Ecológicamente procesados, representan una opción saludable y no contaminante para quienes gustan del buen vino. Se identifican con un proceso de cultivo y fabricación muy antiguo y holístico conocido como agricultura biodinámica.

Los productos orgánicos han tomado el escenario del mercado local desde hace unos años atrás, bien sea por conciencia ecológica o por temas de salud. Frutas, vegetales y hortalizas que han sido cultivadas de manera natural, sin la intervención de pesticidas, abonos, etc. y cuyo cultivo y hasta distribución se hace de la manera menos contaminante posible. En el caso de los vinos además de cuidar el proceso de cultivo de las uvas también se respetan los ciclos naturales de conservación. Sin embargo no hay muchas diferencias entre el proceso tradicional y el proceso orgánico de elaboración.

¿Por qué un vino es orgánico?

Orgánico no significa que el vino tendrá otro sabor, color o calidad, explica Cristina Córdoba en el libro “Argentina un gran viñedo”. “Las características organolépticas no cambian, sea el producto convencional u orgánico. Pero lo que sí es importante cuando se habla de cultivos orgánicos, es la salud y el cuidado ambiental”. Un vino será orgánico entonces, cuando en todos los procesos, cultivo, fermentación y embotellado, no interviene ningún agente químico, transformándolo en un proceso totalmente natural sin aditivos, fertilizantes o cualquier elemento sintético que pueda alterar el medio ambiente. El Enólogo, Gustavo Caligiore, comenta: “Las vides utilizadas para elaborar los vinos orgánicos se cultivan sin el uso de fertilizantes artificiales, pesticidas, fungicidas, etc. Sólo se utiliza levadura que naturalmente existe en la uva para inducir la fermentación”.

La agricultura biodinámica en vinos orgánicos

La agricultura biodinámica se refiere a la forma particular de tratar la tierra, sus postulados son usados en la preparación del campo y la vid de muchos vinos orgánicos. La agricultura biodinámica considera la tierra para cultivo, un organismo propio, disminuyendo al máximo la dependencia del exterior y por supuesto cualquier tipo de pesticidas, herbicidas o conservantes que no sean naturales. “La biodinámica lleva la agricultura orgánica a un nivel más alto. Según la influencia sobre la vida del universo, por ejemplo, durante la luna afecta a las vides. La teoría es que al armonizar el suelo y la vid, se mejora la calidad de la uva”, dice Caligiore.

El misticismo de la tierra

A través de los preparados biodinámicos es que se trabaja la tierra del cultivo, se fomenta la formación de microorganismos y de la materia orgánica, uno de los ejemplos es el abono del animal dentro de un cuerno de vaca que se entierra hasta el solsticio de primavera, por medio de este proceso se consiguen bacterias naturales de la tierra. Otros preparados a base de cuarzo molido o plantas medicinales como la manzanilla y la ortiga, son usados dentro de este proceso ecológico.

Tiene además una continuidad en bodega. Siguiendo los pasos que indica el calendario biodinámico, yendo más allá del tratamiento del campo y de la vid, considerando todos los componentes como un ser vivo, del que cada planta, piedra, animales y personas, son partes. Siendo un método un tanto esotérico que se diferencia totalmente de la agricultura bológica.

 

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